12/6/11

Del conformismo a la evasión


Esta semana en las noticias de Antena 3, vimos un grupo de “indignados” entrar en un supermercado, llenando carros de compra de alimentos y exigir que se les deje salir del establecimiento sin pagar por ello.

¿Que pasa en la cabeza de una persona así? ¿Cuál es el proceso educativo a través del cual un niño, por naturaleza asombrado, se convierte luego en una persona cínica, rebelde y convencida de que el mundo le debe absolutamente todo?

Karol Wojtyla explica la relación entre el conformismo y lo que llama la “evasión”, fenómeno que, creo (sin juzgarles individualmente, pero hablando del fenómeno social), caracteriza a los “indignados”: “La actitud de conformismo evade la oposición, mientras que la de evasión evade al conformismo, sin que ello signifique que se convierta en una actitud auténtica de oposición. (…) La evasión no es más que una retirada, a veces para manifestar una protesta; pero, aún en este caso, le falta el interés activo de la participación.”

De allí, podemos sacar dos conclusiones:

1) Un niño que crece en un entorno conformista, acabará fácilmente evasivo (cínico, rebelde y desagradecido).

2) Cuando nosotros nos quejamos con indignación de que las cosas no van y no ponemos los medios para provocar cambios sostenibles, somos un poco como los “indignados”. Es cierto que la tarea es más difícil si estamos en un entorno en que no se admite jamás la crítica, o no existe rectitud de intención para plantear cambios de mejora, pero nunca es imposible.

Os adjunto un artículo de la revista Familia del Fert que responde a la pregunta: ¿Qué pasa por la cabeza de un niño pequeño, para que pase de ser asombrado a ser o bien evasivo, o bien a actuar por convicción movido por su razón de ser en el mundo?: “De Niños Asombrados a Adolescentes Empanados”.