27/1/12

Facebook y la Infancia

Por Catherine L'Ecuyer

Hace un año, me di de alta en Facebook.  Como aquel que va a ver una película porque "no te la puedes perder". Cada domingo a la noche me conecto con cierta expectativa, pero también con una buena dosis de reticencia.  

¿Expectativa?  Porque siento otra vez las cosquillas que sentía cuando descubrí el mail hace 20 años: "You've got mail!".  Era como recibir una carta del cartero.  ¡Que ilusión!  Ahora el mail está tan saturado que la ilusión de recibir un correo se ha ido marchitando y provoca a veces hasta agobio.  En Facebook, siento de nuevo la ilusión. También me ha permitido conectar con gente muy amiga con quien no había tenido contacto en años. 

¿Y por qué siento reticencia? Es que todavía no entiendo el concepto. Están allí diálogos de gente que apenas conozco, amigos de amigos, compartiendo sus intimidades con medio mundo. Hay gente que ha decidido hacerme partícipe de sus vidas y se lo agradezco mucho, pero me siento incómoda. Me recuerda la sensación que tenía al visionar La Ventana Indiscreta de Hitchcock.  Sé que poner en cuestión algo mientras está en la cresta de al ola, es una locura socialmente, pero ¿no es curioso que la gente no siente este ataque a su pudor? Todos estamos de acuerdo en que aquel señor que habla fuerte en el tren, para que todos oigan sus aventuras profesionales y personales, es un indiscreto y provoca indignación en el resto de los pasajeros, ¿no? Por lo menos, en el tren sólo te enteras de la mitad de la historia...

También tocan a la puerta de mi espacio virtual gente que desconozco, que seguramente no se atreverían a cruzar mirada conmigo en la calle.  Pero como estamos en una dinámica virtual, pues no hay vergüenza.

El otro día, me contaba un profesor de universidad, que la última ilusión de las compañeras de su hija de bachillerato era colgarse la foto en biquini en Facebook. Y la de sus alumnas de universidad, de colgar la foto de su cabeza, pegada al cuerpo "fotoshopeado" de una modelo desnuda. Me sorprendí, todavía no habían tocado a mi puerta virtual aquellas niñas. 

Quiero compartir con vosotros un vídeo de un minuto realizado por "Save The Children"  y que ganó varios premios.  "Es necesario que los niños sepan utilizar las herramientas virtuales". Son de aquellas frases que si te atreves a matizarlas, estás arrinconado socialmente. Como aquel niño diciendo públicamente que el Emperador iba sin ropa por al calle. Y pregunto: ¿Es necesario que un menor de 18 años esté de alta en Facebook (a parte de que es ilegal)?  ¡Que difrutéis!