5/2/12

Historias surrealistas que son reales

Por Catherine L'Ecuyer

Hay historias surrealistas que son reales. Hace poco, me contaron que un parvulario había llevado a sus pequeños al “museo del miedo”. ¿El objetivo? Provocar en ellos un miedo “controlado” para acelerar el proceso de maduración psicológica. Vino al parvulario el psicólogo de turno, contratado para quitar el miedo a los padres reticentes. Y luego, ¡adelante con la actividad! No sé como acaba la historia, cuantos niños lloraron y cuantos no, cuantos tuvieron pesadillas y cuantos no, y cual era el porcentaje medio de aumento de madurez logrado.

A veces, hay padres que tienen miedo de que su hijos se queden atrás y todas las técnicas de "hipereducación", incluidas las más rocambolescas, valen para acelerar el paso de la infancia hacia la edad adulta. Estos padres olvidan que la infancia es un paso previo a la edad adulta que debe vivirse plenamente para que el paso se haga de forma armónica. Un infancia mal vivida puede dificultar el paso a la edad adulta, como lo explica el Dr. Dan Kiley, autor del libro "El Síndrome Peter Pan: El hombre que nunca crece" Según Kiley, el síndrome Peter Pan tiene como origen la dificultad del paso de la niñez a la edad adulta y la principal causa se encuentra en que el niño no haya vivido bien su infancia.  Michael Jackson era un caso claro de ello, le quitaron la infancia obligándole a cantar con los Jackson Five con cinco años, nunca quiso crecer y acabó su vida en su rancho que, no casualmente, bautizó como “Nunca Jamás”.

La infancia debe vivirse cuando toca, con todo lo maravilloso que conlleva esta etapa: la imaginación, el juego, el sentido del misterio, la inocencia, etc. Saltarse las etapas de la infancia, es despreciar el mecanismo con el que cuenta la naturaleza para asegurar un buen desarrollo de la personalidad. 

La infancia, es como la varicela.  Si no se pasa de pequeño, es más grave de mayor.