21/10/12

¿Qué es la verdad?

Por Catherine L'Ecuyer

¿Qué es la verdad? Eso preguntaba aquel procurador romano, hace muchos años. Y eso decimos con escepticismo cada vez que nos incomodan con estudios o datos que nos advierten de las consecuencias negativas asociadas con algo que estamos haciendo en nuestra propia vida, o con nuestros hijos. Ergo, ¿he de cambiar? Va a ser que no. Y de inmediato, nos cargamos al mensajero. No vaya a ser que tal investigador, de tal universidad -además americana, ¿que se creen estos?- me va a intranquilizar la conciencia medio minuto. 

Jay Belsky, investigador mundialmente reconocido en el campo del desarrollo infantil y los estudios de la familia responde a la pregunta de un entrevistador del Magazine Kindsein.com "¿Por qué cree que despierta usted tanta polémica?":

"Uno de los motivos es que no huyo de las malas noticias. Creo que mi trabajo, como científico, es contar la historia completa, no sólo compartir las buenas noticias para que la gente se sienta bien. (...) La gente confunde el anunciar las malas noticias, cualesquiera que sean, con querer que las cosas sean de esa manera. Pero como me gusta decir, y así me gustaría que me citaran: "Si el hombre del tiempo dice que va  a llover mañana, ¿es porque se opone a que haga sol?" (...) ¿Crees que decir que la obesidad es mala para la salud y que el tabaco causa cáncer no hace sentir mal a los obesos y a los fumadores, y no digamos a los fumadores obesos? ¿Significa eso que no deberíamos compartir la evidencia, dejar la atención sobre el asunto y dejar así que cada uno de nosotros decida si esto es o no motivo de preocupación? ¿Por qué tanta gente quiere controlar lo que oyen los demás? Sólo aceptamos los resultados que nos gustan."

Me gusta especialmente la pregunta que hace Belsky: "¿Por qué tanta gente quiere controlar lo que oyen los demás?". Yo lo llamo la censura y la dictadura del relativismo científico. ¿Es que la sociedad del bienestar se encarga hasta de que nuestras ignorancias sea invencibles? De la negación de las evidencias empíricas a la imposición de ideologías de todo tipo que están al servicio de todo menos de las personas, sólo hay un paso.

Polaino-Lorente dice: "Ninguna ciencia ha de tener miedo a la verdad. Cuando una disciplina experimenta ese miedo a la verdad, entonces es que está poniendo en cuestión su propia naturaleza científica. De otro lado, allí donde no hay ciencia suele haber ideología. Por eso, si la ciencia rehusa afrontar y resolver los problemas que son de su incumbencia, entonces la ideología le sustituirá, con lo que el problema no sólo no se resolverá como es debido, sino que se enmascarará y su solución se aplazará hasta devenir en una cuestión todavía más difícil de resolver que, además, se deja siempre para un futuro que tarda mucho en llegar."