"El asombro del niño por la Belleza de lo que le rodea es un proceso que goza de una cierta autonomía. El niño no es dependiente de su entorno, está a la expectativa de ello. No hace falta estimular al niño para que llegue a la Belleza, llega solo. Los niños, y también los adultos que son como niños, caen naturalmente en asombro ante lo irresistible de la Belleza. Tan solo hemos de asegurarnos de que su entorno es rico en Belleza y filtrar la mediocridad y la vulgaridad para que, en la medida de lo posible, no sea parte de su día a día.
La Belleza, nunca se impone, pero la mirada limpia del niño la percibe sin esfuerzo o con un esfuerzo que no parece tal, comparado con el gozo que le provoca la Belleza. Tan solo hay que dejar que llegue a su alcance (...)" (Educar en el Asombro, Plataforma, 2012, 10ª ed.)

Me ha gustado mucho, lo de 'filtrar la mediocridad y la vulgaridad' en la medida de lo posible
ResponderEliminarEstoy totalmente de acuerdo con Esther.Comparto su opinión
ResponderEliminarExcelente trabajo el que nos compartes, es todo un gusto visitarte. Es el maravilloso arte de enseñar.
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