13/7/15

El artículo que reconoce a la educación en el asombro como hipótesis / teoría de aprendizaje, en castellano

Ya tenemos traducido al castellano el artículo de la revista académica suiza Frontiers in Human Neuroscience, que reconoce a la educación en el asombro como hipótesis / teoría de aprendizaje:

VER ENLACE

Aprovecho para comentaros que la revista americana Psychology Today se ha hecho eco de ese artículo (refiriéndose explícitamente a la Educación en el Asombro), en otro escrito por William Klemm, profesor de neurociencia de la Texas AM University.

VER ENLACE

1/7/15

Toca, observa, huele, siente...

Por Catherine L'Ecuyer
Publicado en Mente Sana, Mayo 2015

Los niños aprenden en contacto con la realidad, no con un bombardeo de estímulos externos perfectamente diseñado. Tocar la tierra húmeda o marisquera y oler una fruta deja una huella en ellos que ninguna tecnología puede igualar. Acompañémoslos con nuestro ejemplo y atención.

Los niños nacen con asombro, con un deseo innato por conocer. ¿Y qué es lo que causa asombro? La belleza de la realidad. El cerebro humano está hecho para aprender en clave de realidad y los hechos nos indican que los niños aprenden a través de experiencias sensoriales concretas que no solamente les permiten comprender el mundo, sino también comprenderse a sí mismos. Todo lo que los niños tocan, huelen, oyen, ven y sienten deja una huella en su mente, en su alma, a través de la construcción de su memoria biográfica que pasa a formar parte de su sentido de identidad. 

Los últimos estudios en neurociencia confirman que la memoria semántica (de conocimientos conceptuales: lo que nos dicen y nos explican) y la memoria biográfica (de los acontecimientos vividos a través de las experiencias sensoriales) no están diferenciadas en la infancia. Esta separación se irá produciendo a lo largo de la adolescencia, lo que nos indica que los niños no aprenden las cosas a través de explicaciones abstractas, sino que necesitan experiencias reales, vivencias y relaciones interpersonales en directo. Son esas experiencias las que les dejan huella. Por lo tanto, es fundamental que nos preguntemos qué tipo de experiencias estamos dando a nuestros hijos. Durante muchos años, hemos hablado de la importancia de la estimulación temprana en el sistema educativo: bits de inteligencia, circuitos de psicomotricidad para “estimular” el movimiento... Todo ello para garantizar que nuestros hijos sean “superinteligentes”, quizá incluso unos genios. Ahora, recurrimos al uso de iPads para “estimular” su inteligencia a través de aplicaciones que llevan las riendas ante la mirada pasiva de nuestros hijos. O aprenden idiomas a través de DVD y se familiarizan con los animales con fichas que pintan en clase sin salirse de la raya.

El paradigma de la estimulación temprana se basa en el método Doman-Delacato, ideado para niños con lesiones cerebrales. Luego se pensó que también podía servir para mejorar el rendimiento de niños sanos. En 1968, Neurology, la revista de la Academia Americana de Neurología, advirtió que este método carecía de fundamentos científicos –se apoya en la obsoleta teoría de la recapitulación, según la cual el desarrollo cerebral pasa por las etapas pez, reptil, mamífero y humano– y de evidencias empíricas en estudios con grupos de control. Desde entonces, decenas de asociaciones en Europa, Canadá o EE. UU., como la Academia Americana de Pediatría, la Sociedad Española de Fisioterapia en Pediatría o la Academia Europea de Niños con Discapacidad, han avalado esa advertencia.

La estimulación temprana se inspira en un modelo conductista que toma como punto de partida que el niño pequeño es un recipiente vacío que vamos llenando de conocimientos “desde fuera hacia dentro”. El método Doman-Delacato pretende “reorganizar neurológicamente” el cerebro desde el estado pez, pasando por el reptil y el mamífero, hasta el humano a base de arrastre, gateo y braquiación. Pero la estimulación temprana no solo es un método, sino que es una filosofía que ha impregnado todo el sistema educativo durante décadas, convenciendo a los padres y madres de que “más es mejor” y que la educación infantil consiste, sobre todo, en “estimular al máximo el movimiento y la inteligencia”.

En realidad, ya sabemos que el movimiento se desarrolla, no se estimula. Y que aprendemos en contacto con la realidad, no con un bombardeo orquestado de estímulos externos. Como dice el conocido neurobiólogo Dan Siegel: “No hay necesidad de bombardear a bebés o niños pequeños (a nadie) con una estimulación sensorial excesiva con la esperanza de construir mejores cerebros. Sencillamente, no es así. Los padres y los otros cuidadores pueden relajarse (...). La sobreproducción de conexiones sinápticas durante los primeros años de vida es suficiente en sí para que el cerebro pueda desarrollarse adecuadamente dentro de un entorno medio que proporciona la cantidad mínima de estimulación sensorial”. Siegel añade que los patrones de interacción entre el niño y el cuidador son más importantes que un exceso de estimulación sensorial durante los primeros años de desarrollo: “La investigación sobre el apego sugiere que la interacción interpersonal colaborativa, no la estimulación sensorial excesiva, sería la clave de un desarrollo saludable”.


Es preciso un cambio de paradigma. ¿En qué ha de consistir? En primer lugar, hemos de re-descubrir la realidad cotidiana como un lugar de aprendizaje “natural”. La granja, el mercado, las calles, el río... Nuestros hijos han de ver su sombra, sentir la lluvia, oler el bosque, probar la sal y la pimienta; aprender los colores a partir de la realidad (el rojo de una manzana, el gris del asfalto, el azul del cielo), no de las fichas del colegio. Han de poder llenar una hoja en blanco, no limitarse a pintar “dentro de las líneas”.

También hemos de convencernos de que los niños aprenden a través de “lo humano”, no de la realidad virtual. Por ejemplo, para aprender un idioma, los niños necesitan escucharlo de los labios de una persona que les quiera (su principal cuidador). De hecho, los estudios confirman que los niños pequeños no aprenden idiomas con CD ni DVD y que esos medios pueden contribuir, incluso, a la reducción de su vocabulario. Es más, algunos estudios confirman que existe un déficit de aprendizaje cuando un niño pequeño aprende a través de la pantalla en vez de “en directo”.


En tercer lugar, no hay que olvidar que los niños aprenden a partir del ejemplo, no de los discursos. Los padres transmiten las virtudes que encarnan con sus propias vidas, no las que detallan con largas explicaciones. Si les decimos que dejen de gritar, pero se lo decimos gritando, nuestras palabras pierden sentido. Susurrando conseguiríamos mejores resultados.

Finalmente, las criaturas calibran la realidad a través de nuestra mirada. Por eso decimos que los niños “lo ven todo”. Su sensibilidad les hace percibir nuestros estados de ánimo, que hacen suyos sin filtros. Por ejemplo, ¿qué hace un niño cuando escucha una palabrota en la frutería? Enseguida nos mira, pendiente de nuestra reacción. Si nos reímos, el niño se reirá. Si nos indignamos, se indignará. Y si le decimos que eso no se hace pero que esa persona se despistó, hará suya esa conclusión. Una gran parte de nuestro trabajo como educadores se realiza con la mirada, porque nuestros niños van construyendo su personalidad y su actitud ante la vida a través de esas miradas. Como reza el dicho, “quien no entiende una mirada, tampoco entenderá una larga explicación”. En ese sentido, la sensibilidad que los niños tienen para interpretarlas es clave.

En definitiva, hemos de cuidar de forma muy especial la experiencia sensorial (oír, ver, tocar, oler...) que tienen nuestros hijos durante la infancia. En lugar de apoyarnos en el mundo virtual, hemos de esforzarnos para que consoliden su vínculo de apego con nosotros y con sus maestros. En vez de optar por ofrecerles una gran cantidad de estímulos, hemos de apostar por la belleza de las experiencias que les estamos regalando, porque el aprendizaje verdadero ocurre cuando un niño es capaz de sentir las realidades sencillas que le rodean y deslumbrarse ante ellas. 

Las ideas de este artículo están desarrolladas más a fondo en el libro Educar en la realidad (2ª ed., Plataforma).

30/5/15

Comparecencia de Catherine L'Ecuyer ante el Congreso de Diputados (Comisión de Educación y Deportes)




Texto completo de la ponencia (27/5/15):


Señoras y Señores Diputados,

¿Por qué los niños suben los toboganes escalando en vez de por las escaleras? Y les decimos: "¡No hagas eso!" ¿Por qué lo hacen? ¿Por mala educación? No… Lo hacen porque buscan retos que se ajustan a sus capacidades. Jugar es eso… ¡No es perder el tiempo! Es buscar retos que se ajustan a nuestras capacidades.

El juego desestructurado es clave para el aprendizaje del niño. Es juego desestructurado cuando el niño se pone en marcha a través del juego, ya sea un tobogán, una peonza, una cabaña en un árbol, o una hoja encontrada por el camino. No hemos de confundir ese juego con la diversión pasiva, que ocurre cuando en vez de ser el niño el que se pone en marcha a través del juguete, es el juguete o la pantalla la que se pone en marcha a través del niño. En ese último caso, es el dispositivo con los algoritmos de sus aplicaciones que lleva las riendas, ante la mirada pasiva y la atención mermada del niño que reacciona frente a unas recompensas frecuentes e intermitentes.

Los estudios nos dicen que el juego desestructurado mejora las funciones ejecutivas de los niños. ¿Qué son las “funciones ejecutivas”? Son un conjunto de habilidades cognitivas que favorecen la fijación de las metas, la atención, la autorregulación, la planificación, el uso eficiente de la memoria de trabajo, etc. Los estudios nos confirman que esas habilidades cognitivas son las que influyen positivamente en el rendimiento escolar.

En cualquier caso, el verdadero valor del juego, o de las artes como por ejemplo la música o el teatro, no reside en su mera utilidad.

-¿Para qué te sirve, Sócrates, aprender a tocar la lira si vas a morir?

Y responde Sócrates, -Para tocar la lira antes de morir.

¿Útil para qué? Si la utilidad no remite a los fines de la educación, entonces esa “utilidad” no tendría ningún sentido. Considerar la educación como un fin en sí, dando un excesivo protagonismo a los métodos y a las herramientas, quizás esa es la razón por la que hay tanta educación en las escuelas y tan poca en los alumnos.

Entonces, ¿cuáles son los fines de la educación? Los principales filósofos coinciden en que la educación es la búsqueda de la perfección de la que es capaz nuestra naturaleza. Por lo tanto, “¿qué es lo que reclama nuestra naturaleza?” es una pregunta relevante para poder diseñar una educación con sentido. Lo que nos lleva a preguntarnos: “¿Más es mejor?” Más estímulos a través de la estimulación temprana, más horas lectivas, más deberes, más actividades extraescolares, más pantallas, adelantar la escolarización formal, etc. ¿Todo eso es mejor? Los últimos estudios neurocientíficos nos indican que “más NO es mejor”. “Más es mejor” es un neuromito reconocido por la OCDE como una mala interpretación de la literatura neurocientífica. ¿Quizás ese es el motivo por el que Finlandia, un país que da mucha importancia al juego en la etapa infantil, que retrasa la educación formal a los 7 años y que tiene menos horas lectivas y de deberes que otros países, encabeza el informe Pisa año tras año? Dice Howard-Jones, un experto inglés en neurociencia cognitiva aplicada a la educación, en un documento publicado por el Consejo de Investigación Económica y Social de Inglaterra: “En contra de la creencia popular, no existen evidencias neurocientíficas que justifiquen empezar la educación formal cuanto antes.”

Hemos de olvidarnos del paradigma conductista, que reduce el niño a un ente pasivo, a un cubo vacío que vamos llenando con un bombardeo continuo de informaciones fragmentadas. Ese modelo se apoya en tres ejes: la memorización, la repetición por la repetición y la jerarquía como única fuente de conocimiento. Ese modelo lleva al conformismo, a la inercia, al déficit de pensamiento, a la pérdida del interés por aprender, y por lo tanto directamente o indirectamente al fracaso escolar.

Ahora, ¿cómo hacer para solucionar todos esos problemas que nos vienen del paradigma conductista? Recordemos, ¡la utilidad no debe ser el fin! Pero, si buscamos de forma desinteresada todo aquello que la naturaleza del niño reclama, y por lo tanto que remite a los fines de la educación, entonces se nos dará motivación, innovación, interés por aprender y buenos resultados académicos, por añadidura. En otras palabras, utilicemos nuestra imaginación y volvamos al tobogán. Imaginemos una sociedad en la que el juego tenga un papel clave en la infancia. Imaginemos unas personas acostumbradas desde pequeños, a buscar retos que se ajusten a sus capacidades. Habría más emprendedores, más innovación, más creatividad. Habría más motivación interna, más interés por aprender y por trabajar.

Muchas gracias.

30/4/15

Adictos a un mundo virtual


Por Catherine L'Ecuyer
Publicado en Mente Sana, RBA
No 113 Mayo

Saturados por los estímulos que les proporcionan las nuevas tecnologías, los niños pueden perder la capacidad de percibir y disfrutar con la belleza de las cosas reales. Para prevenir que entren en una espiral que les lleve a una adicción, necesitan que les ayudemos a sentirlas. 

Con un 21%, España encabeza el ranking europeo de conductas disfuncionales de sus adolescentes en Internet, entre las que está la adicción. Los juegos de azar y de ordenador y las redes sociales son factores que multiplican por dos el riesgo. Al margen del mecanismo neurobiológico de la adicción, ¿cuál es el origen? ¿Cómo se desencadena? Esas preguntas son clave, porque así padres y educadores podemos intervenir en la raíz del problema. 

La sensibilidad nos permite percibir lo que ocurre a través de los sentidos, sintonizar con la belleza que existe en todo lo que nos rodea. Gracias a ella podemos contemplar la realidad con espíritu atento, viviendo el ahora con plena atención. ¿Qué ocurre cuando un niño ha sido bombardeado con información y sus sentidos están saturados y abrumados? “Una exposición prolongada a cambios rápidos de imágenes en el periodo crítico de desarrollo condiciona la mente a niveles de estímulos más altos, lo que llevaría a la inatención más adelante en la vida”, afirma el pediatra Dimitri Christakis, que estudia el consumo de nuevas tecnologías (NT). 


Es decir, la mente del niño se acostumbra a una realidad que no existe en la vida ordinaria y, cuando vuelve a experimentar lo real, todo le parece muy aburrido porque no puede ver la belleza de lo ordinario. No se siente atraído por nada y se vuelve distraído (la distracción es lo opuesto a la atracción) y dependiente del entorno. Varias investigaciones van en esta dirección. En una de ellas, niños y adolescentes obesos no podían identificar las cualidades gustativas de ciertos alimentos, tan bien como otros de peso normal: cuando el sentido del gusto está saturado, el niño necesita cada vez más comida para percibirlas. Otra establece una relación entre el consumo de videojuegos violentos y la dificultad para reconocer la expresión facial de las emociones. Y a conclusiones similares ha llegado Clifford Nass, director de un estudio que analiza las consecuencias de usar varias NT a la vez (multitasking): “Aún no hemos encontrado nada que los multitaskers tecnológicos hagan mejor”, y afirma que estos “adoran la irrelevancia”. 

VOLVER A SENTIR LA REALIDAD 

Todas las personas tienen sed de belleza. Los estímulos que abruman los sentidos hacen que el niño pierda la sensibilidad, suba el umbral de percepción de la realidad y necesite cada vez más estímulos externos para reconocer la belleza. Al no poder saciar esa sed, entra en un círculo vicioso de comportamientos compulsivos de consumo que hacen que sienta cada vez menos. En este momento las adicciones pueden desarrollarse. Una de las mejores formas de prevenirlas consiste, pues, en ayudarles a desarrollar una sensibilidad hacia la belleza de la realidad. ¿Y dónde se encuentra la realidad? En lo cotidiano. Por lo tanto, la mejor preparación para que nuestros hijos sepan usar las NT conscientemente es educarles para que sepan “sentir” lo real. La realidad es bella y misteriosa y suscita el deseo de conocer que nace de dentro y nos hace ser más libres. Es lenta y, por lo tanto, templa el alma porque prepara para esperar y desear antes que para tener.

Las ideas de este artículo están desarrolladas más a fondo en el libro Educar en la realidad (2ª ed., Plataforma).

28/4/15

Las incongruencias pedagógicas de la era digital

Por Javier Laspalas
Profesor, Facultad de Educación y Psicología
Universidad de Navarra
Escrito para apegoasombro

Pocos fenómenos culturales han cobrado fuerza con tanta rapidez e intensidad como la penetración en los más variados ámbitos de la vida cotidiana de las tecnologías de la comunicación. Durante los últimos años, a raíz de la generalización de los dispositivos móviles y las llamadas redes sociales, podría decirse, hasta cierto punto, que la presión ambiental se ha vuelto agobiante.

Siendo la escuela un enorme mercado potencial, es lógico que las grandes empresas hayan intentado introducir en ella sus productos. Ahora bien, sucede que estos no han sido diseñados para educar, ni siquiera para enseñar, sino simplemente para facilitar la transmisión de la información. Por eso, me parece muy preocupante la ‘colonización’ digital de las instituciones docentes, ya que se sabe muy poco sobre los efectos que puede tener en la formación de los alumnos.

Por otra parte, hay razones para desconfiar de lo que se nos intenta presentar como una nueva revolución educativa, que podría fracasar, como otras precedentes. Veamos algunas de ellas:

  • Si la informática fuera tan poderosa como se nos dice, el rendimiento de los alumnos debería haber mejorado espectacularmente desde que se inventó. No parece que diversos estudios, como PISA, avalen esa tesis. Deberíamos, pues, al menos, admitir que todavía no sabemos utilizarla con un mínimo de eficacia.
  • Según PISA, en los países desarrollados, la variable más relacionada con el rendimiento académico, muy por encima de otras, como el nivel económico o cultural, es el número de libros que posee una familia. A pesar de ello, en ciertos colegios parece darse escasa importancia a los materiales impresos. 
  • Algunos psicólogos cognitivos sostienen que el pensamiento abstracto surgió y se desarrolló en Occidente gracias a la acumulación de un repertorio de textos complejos que se empezaron a explicar en las escuelas. Tengo serias dudas de que, ante un ordenador, sea posible desarrollar habilidades mentales superiores, a no ser que previamente se hayan adquirido mediante la lectura y la escritura. 
  • Lo anterior, está muy vinculado con el hecho que, en el hombre, el pensamiento y el lenguaje no pueden disociarse. De hecho, las mejores herramientas con que contamos para formar la mente son la lectura y la escritura. Nadie comprende algo hasta que es capaz de explicar en forma inteligible, pero la obsesión por la tecnología nos puede llevar a ignorar esta realidad y preferir actividades mucho menos relevantes y eficaces que el dominio de la lengua.
  • Puesto que los niños y los jóvenes tienen muy arraigado el hábito de usar los aparatos electrónicos para jugar, no veo fácil que los asocien con el aprendizaje y el estudio. Tengo la impresión de que, a pesar de las dificultades, sería más práctico intentar atraerlos hacia la lectura.
  • Dado que gran parte de los profesores, en razón de su edad, tienen un dominio limitado de la informática, no se entiende bien cómo van hacer uso de ella, en particular ante niños y jóvenes que les llevan mucha ventaja. No creo que eso vaya a ser muy beneficioso para su prestigio y autoridad.
  • A la vista de la rapidez con la que cambia la tecnología, no parece muy sensato insistir tanto en que los alumnos deben dominarla. Puede que, como sucede en la formación profesional, cuando lleguen al mercado de trabajo esté ya obsoleta.
  • Numerosos filósofos e historiadores han creído que lo esencial en la educación es el descubrimiento de la propia identidad, que tiene lugar en la soledad y la intimidad, y también a través de la lectura. Sospecho que cultura de la imagen y, en particular las redes sociales, nos están llevando cada vez más a vivir en la superficialidad de nosotros mismos.
  • En razón de lo anterior, las tecnologías de la información, al colonizar nuestra vida privada, tienden a suprimir las barreras que nos permiten descubrir quiénes somos, y nos pueden hacer esclavos de las opiniones y las modas que otros intentan vendernos.
  • Por último, parece imposible que, quien no se conoce a sí mismo, puesto sólo piensa en estar en contacto con otros, pueda llegar a comunicarse realmente con ellos. Tanto el amor como la amistad exigen un cierto distanciamiento que nos permite reconocer al otro como un ser diferente, aunque también semejante. De lo contrario, el diálogo se vuelve algo intrascendente, que tan sólo se busca para la diversión o como vía de escape de un incómodo aislamiento.

Por estos y otros muchos motivos, creo que convendría frenar la transformación que se está viviendo en nuestras escuelas. Si no sucede tal cosa, convendría crear algunas aulas libres de ‘contaminación’ electrónica. Si fuera padre, preferiría que mis hijos contasen con otros adelantos pedagógicos mucho más eficaces, que fueron descubiertos hace muchos siglos: compañeros de clase interesados, profesores competentes y muchos y buenos libros.

8/4/15

Tabletas en el colegio, ¿sí o no?


Hoy sale un reportaje en El Mundo, en el que se presenta los pros y los contras de la digitalización de las aulas y en el que se profundiza en los efectos de las nuevas tecnologías en el aprendizaje. El reportaje está anunciado en la portada de la versión en papel.

¡Que disfrutéis!


20/3/15

¿Por qué los niños suben los toboganes escalando en vez de por las escaleras?

Catherine L'Ecuyer, discurso de recepción del Premio Pajarita por promocionar la cultura del juego en los
medios de comunicación, otorgado por la Asociación Española de Fabricantes de Juguetes

"Por qué los niños suben los toboganes escalando en vez de por las escaleras? Y les decimos: "¡no hagas eso!" ¿Por qué lo hacen? ¿Por mala educación? No… Lo hacen porque buscan retos que se ajustan a sus capacidades. Jugar es eso… buscar restos que se ajustan a nuestras capacidades. 

Imaginaros una sociedad en la que las personas continuamente buscan retos que se ajustan a sus capacidades. Habría más emprendedores, más innovación, más creatividad. 

Quisiera dar las gracias a los fabricantes de juguetes que hacen juguetes que dan protagonismo al niño, porque no es el juguete que se ha de poner en marcha, sino el niño que se ha de poner en marcha a través del juguete. 

Gracias, también, a los fabricantes de juguetes que hacen juguetes bellos, juguetes que hablan de belleza con nuestros hijos, antes de que la industria de la belleza hable con ellos.

Muchas gracias a la Asociación Española de Fabricantes de Juguetes por ese premio."

Ese fue el discurso que hice el pasado viernes. Quisiera reiterar mi agradecimiento a la Asociación Española de Fabricantes de Juguetes por ese premio que se me ha concedido por promocionar la cultura del juego en los medios de comunicación. Quisiera compartir ese premio con todos vosotros, seguidores y lectores del blog, así como con Olga Rodríguez Sanmartín, periodísta de El Mundo, cuya entrevista "Los niños en España tienen muchos deberes y deberían jugar más", ha conseguido en unos pocos meses, más de 26,000 re-enviados en Facebook. Enhorabuena y gracias también a las otras personas / grupos premiados por su aportación a la cultura del juego: Pablo Colado de la revista Muy Interesante, Cadena Ser y grupo RTVE. 

11/3/15

"Los padres no somos animadores de ludoteca"


"Los padres que piensan que, después de un día de trabajo, deben hacer de animadores de ludotecas con sus hijos, ya pueden estar más tranquilos. La calidad no se mide por el número de estímulos que le damos al niño. Solo con estar, estableciendo un vínculo con el niño, darle una papilla, mirarle, hablarle suavemente, sonreír, acariciarle, es suficiente. Un niño de seis meses tiene ya bastante con mirarse las manos. No necesita muñecos que le hablen, móviles giratorios encima de la cuna y música para dormirle cada noche. Un niño de nueve meses está encantado con arrancar la hierba y llevársela a la boca. A un niño de doce meses le basta con que su padre se esconda y aparezca por sorpresa varias veces desde el marco de la puerta de su habitación." Educar en el asombro

Ver la entrevista


23/2/15

Ignorancia e inocencia no son lo mismo


Por Catherine L'Ecuyer

Todos estamos de acuerdo en que los niños son inocentes y que esa inocencia se ha de proteger. El problema surge cuando decimos que la inocencia se ha de recuperar. Enseguida surgen miradas escépticas. "¿Pero que será de esos niños inocentes cuando crezcan?" "No pueden ser ignorantes, tontos, les aplastarán." ¿Quién ha dicho que inocencia e ignorancia era lo mismo?

La ignorancia y la inocencia no son lo mismo. La ignorancia se ha de superar y perder, mientras que la inocencia se ha de proteger y recuperar a lo largo de la vida. Se puede ser inocente y culto a la vez. También se puede ser cínico e ignorante a la vez. Cuanta más inocencia, cuanto más asombro. ¿Por qué? Porque la persona inocente es confiada, abierta a la belleza. En cambio, el cínico lo ha visto todo, está de vuelta de todo, no se asombra para nada, más bien sospecha de la belleza y de la inocencia y discrepa hasta con su propia sombra. Sí, lástima que hacer eso hoy en día esté muy de moda.

No tengamos miedo de proteger la inocencia de nuestros hijos. No es lo mismo que sobreprotegerlos. Quien sobreprotege a sus hijos recorre el camino por ellos, y por lo tanto les anula. En cambio, quien protege su inocencia les ayuda a encontrar la belleza en el camino, dando motivos para el recorrido.

16/2/15

La tecnología revolucionará la educación. ¿Sí o no?


Por Catherine L'Ecuyer

"La tecnología revolucionará la educación". ¿Te suena ese argumento? ¿Es cierto eso? No te pierdes ese video, que se ha hecho viral en las redes…



Os dejo con una frase que ayuda a entender el motivo por el que la tecnología difícilmente podrá revolucionar la educación… "(…) el arte de enseñar es siempre una operación exterior pero que ni se ejerce sobre un sujeto pasivo ni, menos aún, consiste en “introducir” cosas en ese sujeto, en “llenarlo” como a un recipiente vacío. Por el contrario, es un arte que, desde fuera, e imitando, esto es, respetando la naturaleza del alma, hace pasar la ciencia del alumno de un estado de potencia activa al estado de ciencia en acto. Por eso, e- duce, es decir, saca de dentro, conduce al discípulo desde el mismo discípulo. Es, pues, un arte sutil, finísimo, de exquisita orfebrería, que exige una mirada atenta y detenida, una inspectio, una observación amorosa del alma que ha de ser educada." (Mario Caponnetto)      

3/2/15

Después de Educar en el asombro, Educar en la realidad


Educar en la realidad llega en librerías a lo largo de esta semana.

"Una vuelta a la sencillez, al sentido común y a lo humano. Un libro que remueve por dentro; ordena y simplifica lo que nos empeñamos en complicar tanto. Un llamamiento a la belleza de la realidad." 
Loles Mendoza, directora de Relación con Inversores, Vocento

"La obra de L'Ecuyer invita a refrescar el protagonismo de los padres y de los maestros en la educación a través de la relación personal, la estimulación del esfuerzo motivado "desde dentro" del niño y volcado sobre lo real. Es un libro sugerente y comprometedor, que empuja a movilizar la imaginación y la disponibilidad de los adultos en la tarea educativa."
Juan Narbona, neuropediatra, Clínica Universitaria de Navarra

"Un libro que rompe mitos y propone alternativas veraces y concretas para educar a nuestros hijos en general, pero también frente a las nuevas tecnologías."
Gustavo Ron, guionista y director de cine

Sinopsis: Nuestros hijos aprenden en clave de realidad. Para poder captarla, necesitan relaciones interpersonales, belleza y motivos para actuar con sentido. Necesitan sensibilidad, empatía, espíritu atento. Sin embargo, en un mundo en el que las pantallas están cada vez más presentes, pueden padecer un déficit de realidad. 

En ese sentido, Educar en la realidad desvela con evidencias una serie de mitos educativos y demuestra que la mejor preparación para utilizar las nuevas tecnologías tiene lugar en la realidad; es decir, que la mejor preparación para el mundo on-line es el mundo off-line

Educar en la realidad es para todos los padres que se preguntan lo que han de hacer para que sus hijos, tanto pequeños como adolescentes, hagan un buen uso de las nuevas tecnologías; da las herramientas para que cada padre, cada madre encuentre respuestas a esas preguntas.

22/1/15

El "trance tecnológico"


Catherine L'Ecuyer


¿Qué es el "trance tecnológico"? 

El trance tecnológico es un estado que altera la capacidad de pensar serenamente en el ámbito de las nuevas tecnologías. Es un estado que nos hace perder la perspectiva, debido a lo que Pankaj Ghemawat, uno de los 50 pensadores en el mundo de los negocios, describe como una especie de adulación casi religiosa a la tecnología. Esa fiebre tecnológica, que describe como un «trance» tecnológico —por la analogía con la música «techno», caracterizada por la repetición, la poca variedad de notas y cuyas 128 a 150 pulsaciones por minuto produce efectos sobre la actividad cerebral—, nos aleja de la realidad. El trance provoca un estado en el que se suspenden las funciones mentales normales de una persona. Este estado puede hacernos perder la perspectiva y llevarnos a percibir un cambio tecnológico con una actitud de fascinación casi apocalíptica, que interpreta ese cambio como radicalmente determinante y revelador del futuro.

Yo conozco a muchas personas que sufren de ese "trastorno". ¿Y tu?

¿Quieres ver un ejemplo de ello?


9/1/15

¿Premios y castigos?

Os mando una reflexión sencilla y a la vez completa sobre el asunto de los premios y castigos en la educación, hecha por el Dr. Carlos Gonzalez. ¡Qué sentido común tiene ese hombre!

17/12/14

La fuerza de los clásicos

Por Catherine L'Ecuyer

La novedad es un concepto comercial, no un concepto estético. Eva Zeisel

El otro día, buscábamos un libro para nuestra hija de 9 años. Tarea sumamente complicada, para quien haya experimentado la búsqueda de libros "bellos" para esa franja de edad. Después de media hora, a punto de tirar la toalla, me di cuenta de que había una estantería abajo de todo, con poca visibilidad, que contenía unos clásicos preciosos. Los clásicos tienen la virtud de haber superado las modas y el paso del tiempo. Encontré dos libros para mi hija, que os recomiendo encarecidamente para la Navidad: Platero y yo (Edebé) y El hombre que plantaba árboles (Duomo). 

Aprovecho para recomendaros otros clásicos que tenemos en casa, para la etapa de primaria. 
1. La serie de Los Cinco (Juventud)
2. Los Don Miki (Planeta DeAgostini)
3. Tintin
4. Johan y Pirluit (Dolmen)
5. Martina (Juventud)

Abajo encontraréis enlaces a algunos de los clásicos que aparecen en ese post y en ese enlace, encontraréis la recomendación del año pasado (libros y DVDs), para edades más tempranas.

Reseña Johan y Pirluit
Por Domingo Badia

Johan y Pirluit ofrece al lector infantil y también juvenil los elementos clásicos de las aventuras ambientadas en la Edad Media (reyes, vasallos, castillos, luchas interminables) pero tiene el aliciente de un refinado sentido del humor y del enorme contrapunto que ofrecen sus dos personajes protagonistas. Johan, valiente, intrépido pero inteligente, dispuesto a ayudar a los demás sin pensar en las complicaciones que ello supone, templado y con un gran sentido de la responsabilidad. Pirluit, travieso, perezoso, caprichoso, muy pendiente de los dictados de su estómago insaciable, pero al mismo tiempo con un buen corazón, siempre atento a los consejos de Johan, por el que siente un gran aprecio a pesar de que son dos personajes que están en las antípodas. Ese contrapunto nos acerca a nuestra realidad imperfecta, pero siempre susceptible de mejora cuando nos rodeamos de personas virtuosas. Y qué decir de los simpáticos pitufos que aparecen en algunas de las aventuras y que nos acercan más a un mundo de fantasía, pero cargado al mismo tiempo de realidad pues sus increíbles personajes se hacen muy humanos. Todos los elementos de fantasía (fantasmas, brujas, alquimistas) están presentados con un gran sentido del humor, alejados de cualquier dosis de terror, o de ambientes siniestros, tan dados en otras series juveniles. Aventuras, frescura, sentido del humor, y la clásica lucha entre el bien y el mal. No deja lugar a dudas de que el bien siempre se acaba imponiendo sobre el egoísmo y las injusticias cuando se encuentran personas con el valor y la audacia de nuestros queridos Johan y Pirluit.

12/12/14

La otra carta de Navidad

Hace poco recibí un correo que me emocionó mucho. Una seguidora del blog me decía que su marido trabaja en un colegio de zona alta como profesor y que un día se le ocurrió preguntar a sus alumnos de secundario: "¿Qué profesión te gustaría tener de mayor? ¿Te gustaría tener la misma profesión que alguno de tus padres?"

Respuesta: El 98% de los alumnos respondieron que no les gustaría, porque "nunca están en casa". Es muy duro, pero da de pensar. Quisiéramos poder comprarlo todo, para darles la felicidad, pero la felicidad está en el lugar menos esperado. ¿Dónde está?

Parte de la respuesta se encuentra en ese precioso video. ¡Gracias Ikea!


5/11/14

"Los niños se parecen hoy a pequeños ejecutivos estresados"

Para leer la entrevista publicada el 4.11.14 en el Diario de Navarra, en el que se habla de conciliación, estimulación temprana, neuromitos, pantallas en la infancia, etc.

28/10/14

Ipads en las aulas: prudencia y responsabilidad ante la ausencia de evidencias

Por Catherine L'Ecuyer
(Texto adaptado al formato reportaje/entrevista, publicado en ABC.es)

Ese texto ha sido escrito por encargo en firme de FAPEL (para fapelnews), pero tras entregar el contenido (a tiempo y con los parámetros pactados), no fue publicado. El presidente de FAPEL trabaja en un colegio que usa ipads, uno de los autores de los artículos es director del mismo colegio y la última página de la revista está pagada por una empresa que digitaliza las aulas.

Empieza a haber colegios que sustituyen los libros de textos por el ipad. Ante ese cambio, muchos padres dudan y se preguntan sobre las ventajas y las desventajas de ese cambio. Los padres que buscan información están rodeados de argumentos a favor, mientas que son pocas las voces que piden una actitud prudente y responsable frente a la digitalización masiva de las aulas.


Lo que poco se sabe y se dice, es que hoy por hoy, no existe evidencia suficiente que avale los supuestos beneficios de los ipads en las aulas. En un artículo del New York Times "Aulas del futuro, resultados estancados", Tom Vander Ark, un ex-directivo de la fundación de Bill Gates, también inversor en tecnología aplicada a la educación, preguntado por los beneficios de la tecnología en las aulas, reconocía: "Los datos son muy flojos. Cuando nos presionan para dar evidencias, lo tenemos muy complicado. O nos hemos de poner las pilas, o nos hemos de callar."

En su blog, Larry Cuban, profesor Emérito de Educación de la Universidad de Stanford, afirma que “no hay cuerpo de evidencia (numerosos estudios que marcan una tendencia) que el uso del iPad pueda mejorar los resultados en lectura o en matemáticas, y tampoco lo hay que puede dar mejores oportunidades de trabajo después de la universidad”. En el artículo arriba citado, el Profesor Cuban afirma: "Hay insuficiencia de pruebas que justifique emplear dinero en eso. Punto. Punto. Punto." Hoy, lo único que existe son estudios puntuales que no marcan tendencia a favor, mayoría de ellos están financiados por empresas tecnológicas y en muchos casos carecen el rigor suficiente: ausencia de grupo de control, prejuicios en los parámetros estudiados, indicadores subjetivos ("gusta más a los profesores", "motiva más a los alumnos"), etc.

Es preciso decir que existe un parámetro que sale sistemáticamente bien parado en numerosos estudios sobre el uso de ipad en las aulas: la mejora de la motivación del alumno (“more engaged”). De allí, se asume que los alumnos tendrán mejores resultados. Pero mientras lo “asumimos”, esa mejora académica nunca se ha llegado a probar seriamente, dice Cuban, que da la siguiente explicación: “existe un efecto novedad, que los defensores de las nuevas tecnologías confunden con la motivación del alumno por aprender en el largo plazo, pero el tiempo pasa y el efecto novedad desaparece.” Y añade que, mientras tanto, “la asunción de que la motivación del alumno produce mejores resultados en el largo plazo sigue siendo una asunción”. Existe otra confusión. Algunos defensores del ipad en las aulas confunden la fascinación que provoca la pantalla (que ellos llaman “motivación”) con que “el alumno esté tomando las riendas de su educación”. Todos estamos de acuerdo en que el niño y el joven debe asumir el protagonismo de su educación. Pero el efecto novedad / fascinación del que habla Cuban no es equivalente a asumir el protagonismo de su educación, porque el que lleva las riendas ante la pantalla no es el alumno, sino la aplicación "inteligente" de la tableta. Tanto el alumno como el maestro pasan a ocupar lugares secundarios. Eso es un error, porque esa educación individualizada que da la tableta, no es lo mismo que una verdadera atención personalizada.

Ante la ausencia de evidencias científicas, se recurre a menudo a argumentos que carecen de contenido educativo, como por ejemplo “existe un ahorro con respecto a los libros”, “la mochila pesa mucho”, “no podemos poner puertas al campo”, “es el futuro”, “si lo hacemos nosotros, porque ellos no”, etc. Es precio desmontar los mitos populares que se han construido en el ámbito educativo y en los medios sobre el uso de las TICs por parte de los niños.

Por ejemplo, lo que conviene a un adulto, no necesariamente conviene a un niño, como el café, el vino, o muchas otras cosas. Existen muchos estudios que advierten de los efectos de la pantalla en una mente inmadura, como por ejemplo la incapacidad de filtrar lo relevante de lo irrelevante, el deficit effect (los niños pequeños aprenden mejor a través de una demostración en directo que de una demostración a través de la pantalla), la reducción del vocabulario en niños pequeños, la hiperactividad, la apatía, la impulsividad, el déficit de atención, la adicción, la superficialidad del pensamiento, el mal funcionamiento de la memoria de trabajo, la deshumanización del aprendizaje, el empeoramiento de la lectura comprensiva on-line con respecto a la lectura sobre papel, etc. Por ese motivo, muchas asociaciones pediátricas en el mundo han recomendado el no uso de la pantalla en niños menores de 2 años, y la reducción a una hora o dos de pantalla en los jóvenes y en los niños de otras edades. Habrá que ver los efectos del uso continuo de pantalla en los niños en un contexto escolar a lo largo de los próximo años. Estamos asistiendo a un experimento a gran escala, protagonizado por niños cuyos padres no siempre están informados de ello.



Por otro lado, más estímulos no es necesariamente mejor. Esa creencia viene de una serie de neuromitos (ej. “usamos sólo una pequeña parte de nuestro cerebro”, “la infancia es una etapa crítica para acumular conocimientos”…). Esos mitos, denunciados por la OCDE y debidos a una mala interpretación de la neurociencia, a menudo se ven aprovechados por la industria del sofware y del hardware que ven en el padre preocupado por la educación de sus hijos una atractiva oportunidad económica. Esa misma industria es la que patrocina gran parte de la investigación en el ámbito de las TICs, la mayoría de los congresos de educación, paga los honorarios de los ponentes en esos congresos y cuyos gastos de publicidad constituyen un porcentaje importante de los ingresos de los medios de comunicación y de las revistas educativas, que luego difunden sus bondades, creando un estado de opinión favorable a sus intereses económicos.


También hemos de saber que nuestros hijos no van a perder el tren profesionalmente por no usar un ipad con 4, 8 o 12 años. Hace poco, salía en el New York Times que Steve Jobs no dejaba a sus hijos usar el ipad y limitaba el uso que hacían de otras tecnologías. Hace 3 años, salía en el mismo medio que muchos ejecutivos de empresas tecnológicas mandan a sus hijos a un colegio que hace bandera de no usar las TICs. “Hacemos la tecnología tan fácil de usar como la pasta de dientes”, dice un padre de este colegio, ejecutivo de Google. Y añade, refiriéndose a sus hijos, que “la tecnología tiene su tiempo y su lugar”. Nadie puede negar que Internet es una herramienta imprescindible en el presente y el futuro de la economía de la información, pero para poder aprovecharla, uno tiene que saber muy bien lo que está buscando, lo que no, y por qué lo está buscando. La capacidad de responder a esas preguntas se desarrolla off-line, no on-line, y puede variar de un niño a otro, por lo que compete exclusivamente a los padres, que son primeros educadores, decidir el momento apropiado. 

Los argumentos de poco peso educativo (peso de la mochila, coste de los libros) han de ceder el paso ante la ausencia de evidencias científicas suficientes sobre los beneficios del uso del ipad en las aulas. Ese hecho debe llamar a los colegios a una actitud de prudencia y de responsabilidad, que consiste concretamente en 1) estar al día de las tendencias que marcan, o todavía no, los estudios científicos sobre el tema 2) estar al día de los estudios científicos sobre los efectos perjudiciales, 3) dar toda la información a los padres sobre los pros y los contras, para que ellos pueda decidir libremente si quieren que sus hijos participen en ese “experimento a gran escala” y 4) darles la oportunidad de excluir a sus hijos de ese experimento, ofreciendo una línea no digital.

En 1996, Steve Jobs decía (Wired): “Había llegado a pensar que la tecnología podría ayudar la educación. Probablemente haya encabezado esa creencia, siendo uno de los que más equipamientos tecnológicos haya regalado a colegios en todo el planeta. Pero llegué a la conclusión inevitable que el problema no es uno que la tecnología pueda esperar solucionar. Lo que no funciona con la educación no se arregla con la tecnología. La cantidad de tecnología no tendrá el más mínimo impacto. (…) Los precedentes históricos nos enseñan que podemos convertirnos en seres humanos asombrosos sin la tecnología. La experiencia también nos dice que podemos convertirnos en seres humanos poco interesantes a través de la tecnología." En ese sentido, podemos preguntarnos por lo que hubiera ocurrido con Steve Jobs, Mozart, Picasso, Aristóteles o Chesterton, de caer uno de estos dispositivos en sus manos con 8 años. 

Y para concluir, podemos preguntarnos por los motivos por los que toda esa información no llega a los padres. Como dice Huxley, “una verdad sin interés puede ser eclipsada por una falsedad emocionante”.

Texto adaptado al formato reportaje/entrevista, publicado hoy en ABC.es

6/10/14

La educación en el asombro como "hipótesis & teoría" en la prestigiosa revista Frontiers

La revista internacional Frontiers in Human Neuroscience, publicación de alto impacto científico asociada a Nature Publishing Group, publica como "hipótesis & teoría" un artículo en el que Catherine L'Ecuyer presenta su tesis educativa, "The Wonder Approach to learning". (Para ver artículo)

Ideas claves del artículo:

  • El mito educativo “más es mejor” proviene de malas interpretaciones de la neurociencia, que han fomentado el uso de productos como Bain Gym, Baby Einstein, bits, los llamados juguetes y vídeos "educativos", etc. Ese mito ha reforzado la tesis conductista, lo que ha contribuido a apagar el interés por aprender de nuestros hijos.
  • El asombro es el mecanismo a través del cual los niños desean aprender. Lo que asombra es la belleza. La persona está hecha, no solo desde un punto de vista filosófico, sino también neurocientífico, para conectar con la belleza de la realidad. Hoy nuestros hijos tienen un déficit de realidad.
  • Para que el aprendizaje tenga sentido, se necesita asombro, belleza, sensibilidad y apego seguro. Sin esas condiciones,  el  aprendizaje se reduce a la mera repetición (hábitos sin fin) y se convierte en una rutina mecánica que aliena al niño y no le permite vivir una existencia verdaderamente personal.
  • El aprendizaje ocurre a través de la puesta en marcha del "triángulo del asombro", que consiste en 1) el niño; 2) el educador y 3) la realidad. El educador no causa la realidad y la realidad existe al margen de si el niño la conoce o no. Asistido por el educador, el niño la va descubriendo, no construyendo.
  • El bombardeo de estímulos en los niños, a través de las pantallas, del multitasking tecnológico, del consumismo exagerado o de algunos métodos educativos conductistas, satura los sentidos y lleva a la pérdida de sensibilidad para percibir la realidad, por lo que el niño necesita cada vez más estímulos para “sentir” la realidad. Cuando eso ocurre, se vuelve pasivo y pasa a depender de los estímulos externos.
  • La importancia desproporcionada que se ha dado a la sobreestimulación podría arrojar luz sobre los problemas del fracaso escolar, desmotivación, adicciones y dificultades de aprendizaje, en los cuales el entorno puede jugar un papel importante.

1/10/14

Tecnología en las aulas: ¿Al servicio de quién?

Por Catherine L'Ecuyer

Ya se sabe que Apple paga viajes, alojamiento y comidas lujosas a directivos de los colegios, solo por interesarse en digitalizar sus aulas (ver noticia del NYTimes). Les hacen viajar al Sillicon Valley, lugar en el que se encuentra la sede de Apple, así como en otros países en los que pueden quedarse embobados ante el montaje tecnológico de los llamados "Colegios Apple", ubicados en Hawai, en Escocia, en Inglaterra, en Holanda, etc. Esas dudosas prácticas comerciales han generado un debate legal / ético en los EEUU, y muy especialmente cuando las inversiones tecnológicas que ocurren como consecuencia de esas prácticas, se realizan con dinero publico (en el caso de los colegios públicos y concertados), o con el dinero de los padres, que desconocen esas prácticas y que pocas veces están al corriente de que no existen estudios serios que avalen los supuestos beneficios de las nuevas tecnologías en las aulas.

En un artículo del NYTimes "Aulas del futuro, resultados estancados", el ex-director de la fundación de Bill Gates, también inversor en tecnología aplicada a la educación, preguntado por los beneficios de la tecnología en las aulas, reconoce: "Los datos son muy flojos. Cuando nos presionaba para dar evidencias, lo tenemos muy complicado. O nos hemos de poner las pilas, o nos hemos de callar."

En el mismo artículo, Larry Cuban, un profesor Emerito de Educación de la Universidad de Stanford afirma: "Hay insuficiencia de pruebas que justifique emplear dinero en eso. Punto. Punto. Punto."

Hoy, las únicas evidencias que existen son estudios, la gran mayoría de ellos financiados por empresas tecnológicas y sin el rigor suficiente: ausencia de grupo de control, prejuicios en los parámetros estudiados, indicadores subjetivos ("gusta más a los profesores", "motiva más"), etc. No es casualidad que esos estudios nunca lleguen a publicarse en revistas académicas indexadas. En definitiva, nuestros hijos son conejitos de indias. 

Entonces ¿por qué se usa el ipad? 

El ipad es un parche. Es un parche para retrasar la resolución de los problemas de fondo: los ratios, problemas de autoridad, la falta de reconocimiento de la figura del docente en general, la ausencia de proyecto en algunos centros concertado que hace que "todo vale para diferenciarse" ante la bajada de la natalidad, los alumnos desmotivados porque han sido educados en un método conductista que les ha convertidos en entes pasivos y distraídos (la pantalla les fascina) y los problemas de conducta que dan dolores de cabeza a los maestros (la pantalla les anestesia y les acalla). Pero como dice Larry Cuban, "la novedad pasa y nos encontramos de nuevo ante los desafíos de siempre de la educación". Algunos justifican el uso de la tecnología diciendo: "el alumno debe tomar las riendas de su educación". Correcto, pero ¿ese es un medio adecuado para conseguir ese fin? El que lleva las riendas antes la pantalla no es el alumno, sino la aplicación "inteligente" de la tableta. Tanto el alumno como el maestro pasan a ocupar lugares secundario. Eso es un error. La educación es un acto profundamente personal, no individual.

En los últimos años, empezaron a surgir evidencias que cuestionan el uso de las tecnologías en las aulas: Pérdida del sentido de relevancia (estudio Stanford sobre el multitasking tecnológico), neurólogos y psicopedagogía alertan del riesgo de sustituir los cuadernos por las nuevas tecnologías (ver noticia del estudio), aumento de la pornografía (el motivo por el que quitaron los ipads en los colegios en Corea; España es el segundo país del mundo en consumo de pornografía y se consume principalmente por ipad), la compresión lectora mejora cuando se lee sobre papel (ver estudio), superficialidad en el pensamiento y reducción de la memoria de largo plazo (la lectura on-line no deja trabajar la memoria de largo plazo de la misma forma que la lectura en papel porque colapsa la memoria de trabajo), adicciones (21% de los niños españoles corren riesgo de ser adictos a internet, la tasa más alta de Europa), deshumanización del aprendizaje, etc.

En 1996, Steve Jobs decía, en una entrevista para Feature:

"Había llegado a pensar que la tecnología podría ayudar la educación. Probablemente haya encabezado esa creencia, siendo uno de los que más equipamientos tecnológicos haya regalado a colegios en todo el planeta. Pero llegué a la conclusión inevitable que el problema no es uno que la tecnología pueda esperar solucionar. Lo que no funciona con la educación no se arregla con la tecnología. La cantidad de tecnología no tendrá el más mínimo impacto. (…) Lincoln no tenía acceso a internet desde el lugar en el que sus padres hicieron homeshooling con él, y acabo siendo un personaje muy interesante. Los precedentes históricos nos enseñan que podemos convertirnos en seres humanos asombrosos sin la tecnología. La experiencia también nos dice que podemos convertirnos en seres humanos poco interesantes a través de la tecnología."

En conclusión: ¿Todo eso, al servicio de quién? Ahora sabemos quien se ha hecho cargo de las facturas de los viajes y de las comidas lujosas. Lo que no sabemos todavía, es quién se responsabilizará por los eventuales daños causados. Los abogados de Apple lo tienen claro, todos sus contratos de suministro tecnológico incluyen una cláusula estándar, no negociable y de máximo alcance, por la que se exonera a Apple de toda responsabilidad.

19/9/14

¿Por qué Steve Jobs no dejaba a sus hijos usar el ipad?

Por Catherine L'Ecuyer

Steve Jobs no dejaba a sus hijos usar el ipad y limitaba el uso que hacían de otras tecnologías. Esa noticia, que acaba de salir hace poco en el New York Times, ha aterrizado como una bomba y circula a toda velocidad en los medios y en las redes sociales en todo el mundo (ver noticia NYT) (ver notica ABC) (ver noticia La Vanguardia). Jobs no es el único, hay muchos otros ejecutivos de empresas tecnológicas que hacen lo mismo en sus hogares, y además que mandan a sus hijos a colegios que no usan nuevas tecnologías. (ver noticia NYT)

El periodista que escribe el artículo se pregunta ¿conocerán algún secreto esos ejecutivos que desconocemos nosotros?

El secreto se encuentra blanco sobre negro en la "Memoria Anual" que mandan todas las empresas de telecomunicación a sus inversores. Es la columna vertebral de su modelo de negocio, que se refleja en una serie de indicadores: aumentar el número de clientes, el consumo de datos, de aplicaciones y de tiempo on-line. La buena evolución de esos indicadores es imprescindible para conseguir un buen índice bursátil, lo cual permite la financiación de la empresa, y en última instancia su sobrevivencia. Para ello, hace falta desarrollar contenidos, aplicaciones y dispositivos  que fascinen y enganchen al usuario. El mismo Jobs decía "hicimos que los botones de la pantalla fueran tan atractivos que la gente quería chuparlos". ¿Y cuales son los usuarios más fácil de enganchar? Los niños, sin duda, porque su mente es todavía relativamente inmadura.

También sabemos que la industria de los medios no está en el negocio de entregar contenidos a sus clientes, sino que están en el negocio de entregar clientes a sus proveedores de publicidad, que son los que tapizan las pantallas con sus marcas y sus banners. 

Por otro lado, sabemos, según un estudio en la Universidad de Standford (Ophir, 2009), que un multitasking tecnológico intenso impide decir "no" a lo irrelevante. En una mente inmadura, es todavía más difícil y convierte a nuestros hijos en "enamorados de la irrelevancia", decía el director de ese estudio. Eso no facilita la educación, más bien lo contrario. Steve Jobs decía que la innovación es "decir no a mil cosas". El no quería que sus hijos estuviesen enganchados delante de una pantalla ensordecedora. Prefería que estuviesen preparándose para ser innovadores. Y para ser innovador en el ámbito de la nueva tecnología, hay que pasar tiempo detrás de la pantalla (en programación, por ejemplo), no delante. Es una matiz que a veces se nos puede escapar...

¿Quieres que tu hijo sea un chef? Quizás darle un cuchillo de 20 centímetros con 18 meses y dejarle jugar con los fogones con 5 años no es la mejor preparación. Si queremos que nuestros hijos sean innovadores en general, y especificamente en su uso de las nuevas tecnologías, hemos de re-plantearnos los medios que estamos usando para conseguirlo. Einstein decía que "la perfección en los medios y la confusión de los fines caracteriza nuestra época". En 10 años, cuando gradúen nuestros hijos del colegio y todas las tecnologías actuales estén obsoletas, quizás nos darnos cuenta de que hemos caído, colectivamente, en una gran trampa. Ojalá nos damos cuenta ahora.

Ver post Altos ejecutivos de empresas tecnológicas del Sillicon Valley mandan a sus hijos a un colegio que no usa pantalla.