20/3/15

¿Por qué los niños suben los toboganes escalando en vez de por las escaleras?

Catherine L'Ecuyer, discurso de recepción del Premio Pajarita por promocionar la cultura del juego en los
medios de comunicación, otorgado por la Asociación Española de Fabricantes de Juguetes

"Por qué los niños suben los toboganes escalando en vez de por las escaleras? Y les decimos: "¡no hagas eso!" ¿Por qué lo hacen? ¿Por mala educación? No… Lo hacen porque buscan retos que se ajustan a sus capacidades. Jugar es eso… buscar restos que se ajustan a nuestras capacidades. 

Imaginaros una sociedad en la que las personas continuamente buscan retos que se ajustan a sus capacidades. Habría más emprendedores, más innovación, más creatividad. 

Quisiera dar las gracias a los fabricantes de juguetes que hacen juguetes que dan protagonismo al niño, porque no es el juguete que se ha de poner en marcha, sino el niño que se ha de poner en marcha a través del juguete. 

Gracias, también, a los fabricantes de juguetes que hacen juguetes bellos, juguetes que hablan de belleza con nuestros hijos, antes de que la industria de la belleza hable con ellos.

Muchas gracias a la Asociación Española de Fabricantes de Juguetes por ese premio."

Ese fue el discurso que hice el pasado viernes. Quisiera reiterar mi agradecimiento a la Asociación Española de Fabricantes de Juguetes por ese premio que se me ha concedido por promocionar la cultura del juego en los medios de comunicación. Quisiera compartir ese premio con todos vosotros, seguidores y lectores del blog, así como con Olga Rodríguez Sanmartín, periodísta de El Mundo, cuya entrevista "Los niños en España tienen muchos deberes y deberían jugar más", ha conseguido en unos pocos meses, más de 26,000 re-enviados en Facebook. Enhorabuena y gracias también a las otras personas / grupos premiados por su aportación a la cultura del juego: Pablo Colado de la revista Muy Interesante, Cadena Ser y grupo RTVE. 

11/3/15

"Los padres no somos animadores de ludoteca"


"Los padres que piensan que, después de un día de trabajo, deben hacer de animadores de ludotecas con sus hijos, ya pueden estar más tranquilos. La calidad no se mide por el número de estímulos que le damos al niño. Solo con estar, estableciendo un vínculo con el niño, darle una papilla, mirarle, hablarle suavemente, sonreír, acariciarle, es suficiente. Un niño de seis meses tiene ya bastante con mirarse las manos. No necesita muñecos que le hablen, móviles giratorios encima de la cuna y música para dormirle cada noche. Un niño de nueve meses está encantado con arrancar la hierba y llevársela a la boca. A un niño de doce meses le basta con que su padre se esconda y aparezca por sorpresa varias veces desde el marco de la puerta de su habitación." Educar en el asombro

Ver la entrevista


23/2/15

Ignorancia e inocencia no son lo mismo


Por Catherine L'Ecuyer

Todos estamos de acuerdo en que los niños son inocentes y que esa inocencia se ha de proteger. El problema surge cuando decimos que la inocencia se ha de recuperar. Enseguida surgen miradas escépticas. "¿Pero que será de esos niños inocentes cuando crezcan?" "No pueden ser ignorantes, tontos, les aplastarán." ¿Quién ha dicho que inocencia e ignorancia era lo mismo?

La ignorancia y la inocencia no son lo mismo. La ignorancia se ha de superar y perder, mientras que la inocencia se ha de proteger y recuperar a lo largo de la vida. Se puede ser inocente y culto a la vez. También se puede ser cínico e ignorante a la vez. Cuanta más inocencia, cuanto más asombro. ¿Por qué? Porque la persona inocente es confiada, abierta a la belleza. En cambio, el cínico lo ha visto todo, está de vuelta de todo, no se asombra para nada, más bien sospecha de la belleza y de la inocencia y discrepa hasta con su propia sombra. Sí, lástima que hacer eso hoy en día esté muy de moda.

No tengamos miedo de proteger la inocencia de nuestros hijos. No es lo mismo que sobreprotegerlos. Quien sobreprotege a sus hijos recorre el camino por ellos, y por lo tanto les anula. En cambio, quien protege su inocencia les ayuda a encontrar la belleza en el camino, dando motivos para el recorrido.

16/2/15

La tecnología revolucionará la educación. ¿Sí o no?


Por Catherine L'Ecuyer

"La tecnología revolucionará la educación". ¿Te suena ese argumento? ¿Es cierto eso? No te pierdes ese video, que se ha hecho viral en las redes…



Os dejo con una frase que ayuda a entender el motivo por el que la tecnología difícilmente podrá revolucionar la educación… "(…) el arte de enseñar es siempre una operación exterior pero que ni se ejerce sobre un sujeto pasivo ni, menos aún, consiste en “introducir” cosas en ese sujeto, en “llenarlo” como a un recipiente vacío. Por el contrario, es un arte que, desde fuera, e imitando, esto es, respetando la naturaleza del alma, hace pasar la ciencia del alumno de un estado de potencia activa al estado de ciencia en acto. Por eso, e- duce, es decir, saca de dentro, conduce al discípulo desde el mismo discípulo. Es, pues, un arte sutil, finísimo, de exquisita orfebrería, que exige una mirada atenta y detenida, una inspectio, una observación amorosa del alma que ha de ser educada." (Mario Caponnetto)      

3/2/15

Después de Educar en el asombro, Educar en la realidad


Educar en la realidad llega en librerías a lo largo de esta semana.

"Una vuelta a la sencillez, al sentido común y a lo humano. Un libro que remueve por dentro; ordena y simplifica lo que nos empeñamos en complicar tanto. Un llamamiento a la belleza de la realidad." 
Loles Mendoza, directora de Relación con Inversores, Vocento

"La obra de L'Ecuyer invita a refrescar el protagonismo de los padres y de los maestros en la educación a través de la relación personal, la estipulación´n del esfuerzo motivado "desde dentro" del niño y volcado sobre lo real. Es un libro sugerente y comprometedor, que empuja a movilizar la imaginación y la disponibilidad de los adultos en la tarea educativa."
Juan Narbona, neuropediatra, Clínica Universitaria de Navarra

"Un libro que rompe mitos y propone alternativas veraces y concretas para educar a nuestros hijos en general, pero también frente a las nuevas tecnologías."
Gustavo Ron, guionista y director de cine

Sinopsis: Nuestros hijos aprenden en clave de realidad. Para poder captarla, necesitan relaciones interpersonales, belleza y motivos para actuar con sentido. Necesitan sensibilidad, empatía, espíritu atento. Sin embargo, en un mundo en el que las pantallas están cada vez más presentes, pueden padecer un déficit de realidad. 

En ese sentido, Educar en la realidad desvela con evidencias una serie de mitos educativos y demuestra que la mejor preparación para utilizar las nuevas tecnologías tiene lugar en la realidad; es decir, que la mejor preparación para el mundo on-line es el mundo off-line

Educar en la realidad es para todos los padres que se preguntan lo que han de hacer para que sus hijos, tanto pequeños como adolescentes, hagan un buen uso de las nuevas tecnologías; da las herramientas para que cada padre, cada madre encuentre respuestas a esas preguntas.

22/1/15

El "trance tecnológico"


Catherine L'Ecuyer


¿Qué es el "trance tecnológico"? 

El trance tecnológico es un estado que altera la capacidad de pensar serenamente en el ámbito de las nuevas tecnologías. Es un estado que nos hace perder la perspectiva, debido a lo que Pankaj Ghemawat, uno de los 50 pensadores en el mundo de los negocios, describe como una especie de adulación casi religiosa a la tecnología. Esa fiebre tecnológica, que describe como un «trance» tecnológico —por la analogía con la música «techno», caracterizada por la repetición, la poca variedad de notas y cuyas 128 a 150 pulsaciones por minuto produce efectos sobre la actividad cerebral—, nos aleja de la realidad. El trance provoca un estado en el que se suspenden las funciones mentales normales de una persona. Este estado puede hacernos perder la perspectiva y llevarnos a percibir un cambio tecnológico con una actitud de fascinación casi apocalíptica, que interpreta ese cambio como radicalmente determinante y revelador del futuro.

Yo conozco a muchas personas que sufren de ese "trastorno". ¿Y tu?

¿Quieres ver un ejemplo de ello?


9/1/15

¿Premios y castigos?

Os mando una reflexión sencilla y a la vez completa sobre el asunto de los premios y castigos en la educación, hecha por el Dr. Carlos Gonzalez. ¡Qué sentido común tiene ese hombre!

17/12/14

La fuerza de los clásicos

Por Catherine L'Ecuyer

La novedad es un concepto comercial, no un concepto estético. Eva Zeisel

El otro día, buscábamos un libro para nuestra hija de 9 años. Tarea sumamente complicada, para quien haya experimentado la búsqueda de libros "bellos" para esa franja de edad. Después de media hora, a punto de tirar la toalla, me di cuenta de que había una estantería abajo de todo, con poca visibilidad, que contenía unos clásicos preciosos. Los clásicos tienen la virtud de haber superado las modas y el paso del tiempo. Encontré dos libros para mi hija, que os recomiendo encarecidamente para la Navidad: Platero y yo (Edebé) y El hombre que plantaba árboles (Duomo). 

Aprovecho para recomendaros otros clásicos que tenemos en casa, para la etapa de primaria. 
1. La serie de Los Cinco (Juventud)
2. Los Don Miki (Planeta DeAgostini)
3. Tintin
4. Johan y Pirluit (Dolmen)
5. Martina (Juventud)

Abajo encontraréis enlaces a algunos de los clásicos que aparecen en ese post y en ese enlace, encontraréis la recomendación del año pasado (libros y DVDs), para edades más tempranas.

Reseña Johan y Pirluit
Por Domingo Badia

Johan y Pirluit ofrece al lector infantil y también juvenil los elementos clásicos de las aventuras ambientadas en la Edad Media (reyes, vasallos, castillos, luchas interminables) pero tiene el aliciente de un refinado sentido del humor y del enorme contrapunto que ofrecen sus dos personajes protagonistas. Johan, valiente, intrépido pero inteligente, dispuesto a ayudar a los demás sin pensar en las complicaciones que ello supone, templado y con un gran sentido de la responsabilidad. Pirluit, travieso, perezoso, caprichoso, muy pendiente de los dictados de su estómago insaciable, pero al mismo tiempo con un buen corazón, siempre atento a los consejos de Johan, por el que siente un gran aprecio a pesar de que son dos personajes que están en las antípodas. Ese contrapunto nos acerca a nuestra realidad imperfecta, pero siempre susceptible de mejora cuando nos rodeamos de personas virtuosas. Y qué decir de los simpáticos pitufos que aparecen en algunas de las aventuras y que nos acercan más a un mundo de fantasía, pero cargado al mismo tiempo de realidad pues sus increíbles personajes se hacen muy humanos. Todos los elementos de fantasía (fantasmas, brujas, alquimistas) están presentados con un gran sentido del humor, alejados de cualquier dosis de terror, o de ambientes siniestros, tan dados en otras series juveniles. Aventuras, frescura, sentido del humor, y la clásica lucha entre el bien y el mal. No deja lugar a dudas de que el bien siempre se acaba imponiendo sobre el egoísmo y las injusticias cuando se encuentran personas con el valor y la audacia de nuestros queridos Johan y Pirluit.

12/12/14

La otra carta de Navidad

Hace poco recibí un correo que me emocionó mucho. Una seguidora del blog me decía que su marido trabaja en un colegio de zona alta como profesor y que un día se le ocurrió preguntar a sus alumnos de secundario: "¿Qué profesión te gustaría tener de mayor? ¿Te gustaría tener la misma profesión que alguno de tus padres?"

Respuesta: El 98% de los alumnos respondieron que no les gustaría, porque "nunca están en casa". Es muy duro, pero da de pensar. Quisiéramos poder comprarlo todo, para darles la felicidad, pero la felicidad está en el lugar menos esperado. ¿Dónde está?

Parte de la respuesta se encuentra en ese precioso video. ¡Gracias Ikea!


5/11/14

"Los niños se parecen hoy a pequeños ejecutivos estresados"

Para leer la entrevista publicada el 4.11.14 en el Diario de Navarra, en el que se habla de conciliación, estimulación temprana, neuromitos, pantallas en la infancia, etc.

28/10/14

Ipads en las aulas: prudencia y responsabilidad ante la ausencia de evidencias

Por Catherine L'Ecuyer
(Texto adaptado al formato reportaje/entrevista, publicado en ABC.es)

Ese texto ha sido escrito por encargo en firme de FAPEL (para fapelnews), pero tras entregar el contenido (a tiempo y con los parámetros pactados), no fue publicado. El presidente de FAPEL trabaja en un colegio que usa ipads, uno de los autores de los artículos es director del mismo colegio y la última página de la revista está pagada por una empresa que digitaliza las aulas.

Empieza a haber colegios que sustituyen los libros de textos por el ipad. Ante ese cambio, muchos padres dudan y se preguntan sobre las ventajas y las desventajas de ese cambio. Los padres que buscan información están rodeados de argumentos a favor, mientas que son pocas las voces que piden una actitud prudente y responsable frente a la digitalización masiva de las aulas.


Lo que poco se sabe y se dice, es que hoy por hoy, no existe evidencia suficiente que avale los supuestos beneficios de los ipads en las aulas. En un artículo del New York Times "Aulas del futuro, resultados estancados", Tom Vander Ark, un ex-directivo de la fundación de Bill Gates, también inversor en tecnología aplicada a la educación, preguntado por los beneficios de la tecnología en las aulas, reconocía: "Los datos son muy flojos. Cuando nos presionan para dar evidencias, lo tenemos muy complicado. O nos hemos de poner las pilas, o nos hemos de callar."

En su blog, Larry Cuban, profesor Emérito de Educación de la Universidad de Stanford, afirma que “no hay cuerpo de evidencia (numerosos estudios que marcan una tendencia) que el uso del iPad pueda mejorar los resultados en lectura o en matemáticas, y tampoco lo hay que puede dar mejores oportunidades de trabajo después de la universidad”. En el artículo arriba citado, el Profesor Cuban afirma: "Hay insuficiencia de pruebas que justifique emplear dinero en eso. Punto. Punto. Punto." Hoy, lo único que existe son estudios puntuales que no marcan tendencia a favor, mayoría de ellos están financiados por empresas tecnológicas y en muchos casos carecen el rigor suficiente: ausencia de grupo de control, prejuicios en los parámetros estudiados, indicadores subjetivos ("gusta más a los profesores", "motiva más a los alumnos"), etc.

Es preciso decir que existe un parámetro que sale sistemáticamente bien parado en numerosos estudios sobre el uso de ipad en las aulas: la mejora de la motivación del alumno (“more engaged”). De allí, se asume que los alumnos tendrán mejores resultados. Pero mientras lo “asumimos”, esa mejora académica nunca se ha llegado a probar seriamente, dice Cuban, que da la siguiente explicación: “existe un efecto novedad, que los defensores de las nuevas tecnologías confunden con la motivación del alumno por aprender en el largo plazo, pero el tiempo pasa y el efecto novedad desaparece.” Y añade que, mientras tanto, “la asunción de que la motivación del alumno produce mejores resultados en el largo plazo sigue siendo una asunción”. Existe otra confusión. Algunos defensores del ipad en las aulas confunden la fascinación que provoca la pantalla (que ellos llaman “motivación”) con que “el alumno esté tomando las riendas de su educación”. Todos estamos de acuerdo en que el niño y el joven debe asumir el protagonismo de su educación. Pero el efecto novedad / fascinación del que habla Cuban no es equivalente a asumir el protagonismo de su educación, porque el que lleva las riendas ante la pantalla no es el alumno, sino la aplicación "inteligente" de la tableta. Tanto el alumno como el maestro pasan a ocupar lugares secundarios. Eso es un error, porque esa educación individualizada que da la tableta, no es lo mismo que una verdadera atención personalizada.

Ante la ausencia de evidencias científicas, se recurre a menudo a argumentos que carecen de contenido educativo, como por ejemplo “existe un ahorro con respecto a los libros”, “la mochila pesa mucho”, “no podemos poner puertas al campo”, “es el futuro”, “si lo hacemos nosotros, porque ellos no”, etc. Es precio desmontar los mitos populares que se han construido en el ámbito educativo y en los medios sobre el uso de las TICs por parte de los niños.

Por ejemplo, lo que conviene a un adulto, no necesariamente conviene a un niño, como el café, el vino, o muchas otras cosas. Existen muchos estudios que advierten de los efectos de la pantalla en una mente inmadura, como por ejemplo la incapacidad de filtrar lo relevante de lo irrelevante, el deficit effect (los niños pequeños aprenden mejor a través de una demostración en directo que de una demostración a través de la pantalla), la reducción del vocabulario en niños pequeños, la hiperactividad, la apatía, la impulsividad, el déficit de atención, la adicción, la superficialidad del pensamiento, el mal funcionamiento de la memoria de trabajo, la deshumanización del aprendizaje, el empeoramiento de la lectura comprensiva on-line con respecto a la lectura sobre papel, etc. Por ese motivo, muchas asociaciones pediátricas en el mundo han recomendado el no uso de la pantalla en niños menores de 2 años, y la reducción a una hora o dos de pantalla en los jóvenes y en los niños de otras edades. Habrá que ver los efectos del uso continuo de pantalla en los niños en un contexto escolar a lo largo de los próximo años. Estamos asistiendo a un experimento a gran escala, protagonizado por niños cuyos padres no siempre están informados de ello.



Por otro lado, más estímulos no es necesariamente mejor. Esa creencia viene de una serie de neuromitos (ej. “usamos sólo una pequeña parte de nuestro cerebro”, “la infancia es una etapa crítica para acumular conocimientos”…). Esos mitos, denunciados por la OCDE y debidos a una mala interpretación de la neurociencia, a menudo se ven aprovechados por la industria del sofware y del hardware que ven en el padre preocupado por la educación de sus hijos una atractiva oportunidad económica. Esa misma industria es la que patrocina gran parte de la investigación en el ámbito de las TICs, la mayoría de los congresos de educación, paga los honorarios de los ponentes en esos congresos y cuyos gastos de publicidad constituyen un porcentaje importante de los ingresos de los medios de comunicación y de las revistas educativas, que luego difunden sus bondades, creando un estado de opinión favorable a sus intereses económicos.


También hemos de saber que nuestros hijos no van a perder el tren profesionalmente por no usar un ipad con 4, 8 o 12 años. Hace poco, salía en el New York Times que Steve Jobs no dejaba a sus hijos usar el ipad y limitaba el uso que hacían de otras tecnologías. Hace 3 años, salía en el mismo medio que muchos ejecutivos de empresas tecnológicas mandan a sus hijos a un colegio que hace bandera de no usar las TICs. “Hacemos la tecnología tan fácil de usar como la pasta de dientes”, dice un padre de este colegio, ejecutivo de Google. Y añade, refiriéndose a sus hijos, que “la tecnología tiene su tiempo y su lugar”. Nadie puede negar que Internet es una herramienta imprescindible en el presente y el futuro de la economía de la información, pero para poder aprovecharla, uno tiene que saber muy bien lo que está buscando, lo que no, y por qué lo está buscando. La capacidad de responder a esas preguntas se desarrolla off-line, no on-line, y puede variar de un niño a otro, por lo que compete exclusivamente a los padres, que son primeros educadores, decidir el momento apropiado. 

Los argumentos de poco peso educativo (peso de la mochila, coste de los libros) han de ceder el paso ante la ausencia de evidencias científicas suficientes sobre los beneficios del uso del ipad en las aulas. Ese hecho debe llamar a los colegios a una actitud de prudencia y de responsabilidad, que consiste concretamente en 1) estar al día de las tendencias que marcan, o todavía no, los estudios científicos sobre el tema 2) estar al día de los estudios científicos sobre los efectos perjudiciales, 3) dar toda la información a los padres sobre los pros y los contras, para que ellos pueda decidir libremente si quieren que sus hijos participen en ese “experimento a gran escala” y 4) darles la oportunidad de excluir a sus hijos de ese experimento, ofreciendo una línea no digital.

En 1996, Steve Jobs decía (Wired): “Había llegado a pensar que la tecnología podría ayudar la educación. Probablemente haya encabezado esa creencia, siendo uno de los que más equipamientos tecnológicos haya regalado a colegios en todo el planeta. Pero llegué a la conclusión inevitable que el problema no es uno que la tecnología pueda esperar solucionar. Lo que no funciona con la educación no se arregla con la tecnología. La cantidad de tecnología no tendrá el más mínimo impacto. (…) Los precedentes históricos nos enseñan que podemos convertirnos en seres humanos asombrosos sin la tecnología. La experiencia también nos dice que podemos convertirnos en seres humanos poco interesantes a través de la tecnología." En ese sentido, podemos preguntarnos por lo que hubiera ocurrido con Steve Jobs, Mozart, Picasso, Aristóteles o Chesterton, de caer uno de estos dispositivos en sus manos con 8 años. 

Y para concluir, podemos preguntarnos por los motivos por los que toda esa información no llega a los padres. Como dice Huxley, “una verdad sin interés puede ser eclipsada por una falsedad emocionante”.

Texto adaptado al formato reportaje/entrevista, publicado hoy en ABC.es

6/10/14

La educación en el asombro como "hipótesis & teoría" en la prestigiosa revista Frontiers

La revista internacional Frontiers in Human Neuroscience, publicación de alto impacto científico asociada a Nature Publishing Group, publica como "hipótesis & teoría" un artículo en el que Catherine L'Ecuyer presenta su tesis educativa, "The Wonder Approach to learning". (Para ver artículo)

Ideas claves del artículo:

  • El mito educativo “más es mejor” proviene de malas interpretaciones de la neurociencia, que han fomentado el uso de productos como Bain Gym, Baby Einstein, bits, los llamados juguetes y vídeos "educativos", etc. Ese mito ha reforzado la tesis conductista, lo que ha contribuido a apagar el interés por aprender de nuestros hijos.
  • El asombro es el mecanismo a través del cual los niños desean aprender. Lo que asombra es la belleza. La persona está hecha, no solo desde un punto de vista filosófico, sino también neurocientífico, para conectar con la belleza de la realidad. Hoy nuestros hijos tienen un déficit de realidad.
  • Para que el aprendizaje tenga sentido, se necesita asombro, belleza, sensibilidad y apego seguro. Sin esas condiciones,  el  aprendizaje se reduce a la mera repetición (hábitos sin fin) y se convierte en una rutina mecánica que aliena al niño y no le permite vivir una existencia verdaderamente personal.
  • El aprendizaje ocurre a través de la puesta en marcha del "triángulo del asombro", que consiste en 1) el niño; 2) el educador y 3) la realidad. El educador no causa la realidad y la realidad existe al margen de si el niño la conoce o no. Asistido por el educador, el niño la va descubriendo, no construyendo.
  • El bombardeo de estímulos en los niños, a través de las pantallas, del multitasking tecnológico, del consumismo exagerado o de algunos métodos educativos conductistas, satura los sentidos y lleva a la pérdida de sensibilidad para percibir la realidad, por lo que el niño necesita cada vez más estímulos para “sentir” la realidad. Cuando eso ocurre, se vuelve pasivo y pasa a depender de los estímulos externos.
  • La importancia desproporcionada que se ha dado a la sobreestimulación podría arrojar luz sobre los problemas del fracaso escolar, desmotivación, adicciones y dificultades de aprendizaje, en los cuales el entorno puede jugar un papel importante.

1/10/14

Tecnología en las aulas: ¿Al servicio de quién?

Por Catherine L'Ecuyer

Ya se sabe que Apple paga viajes, alojamiento y comidas lujosas a directivos de los colegios, solo por interesarse en digitalizar sus aulas (ver noticia del NYTimes). Les hacen viajar al Sillicon Valley, lugar en el que se encuentra la sede de Apple, así como en otros países en los que pueden quedarse embobados ante el montaje tecnológico de los llamados "Colegios Apple", ubicados en Hawai, en Escocia, en Inglaterra, en Holanda, etc. Esas dudosas prácticas comerciales han generado un debate legal / ético en los EEUU, y muy especialmente cuando las inversiones tecnológicas que ocurren como consecuencia de esas prácticas, se realizan con dinero publico (en el caso de los colegios públicos y concertados), o con el dinero de los padres, que desconocen esas prácticas y que pocas veces están al corriente de que no existen estudios serios que avalen los supuestos beneficios de las nuevas tecnologías en las aulas.

En un artículo del NYTimes "Aulas del futuro, resultados estancados", el ex-director de la fundación de Bill Gates, también inversor en tecnología aplicada a la educación, preguntado por los beneficios de la tecnología en las aulas, reconoce: "Los datos son muy flojos. Cuando nos presionaba para dar evidencias, lo tenemos muy complicado. O nos hemos de poner las pilas, o nos hemos de callar."

En el mismo artículo, Larry Cuban, un profesor Emerito de Educación de la Universidad de Stanford afirma: "Hay insuficiencia de pruebas que justifique emplear dinero en eso. Punto. Punto. Punto."

Hoy, las únicas evidencias que existen son estudios, la gran mayoría de ellos financiados por empresas tecnológicas y sin el rigor suficiente: ausencia de grupo de control, prejuicios en los parámetros estudiados, indicadores subjetivos ("gusta más a los profesores", "motiva más"), etc. No es casualidad que esos estudios nunca lleguen a publicarse en revistas académicas indexadas. En definitiva, nuestros hijos son conejitos de indias. 

Entonces ¿por qué se usa el ipad? 

El ipad es un parche. Es un parche para retrasar la resolución de los problemas de fondo: los ratios, problemas de autoridad, la falta de reconocimiento de la figura del docente en general, la ausencia de proyecto en algunos centros concertado que hace que "todo vale para diferenciarse" ante la bajada de la natalidad, los alumnos desmotivados porque han sido educados en un método conductista que les ha convertidos en entes pasivos y distraídos (la pantalla les fascina) y los problemas de conducta que dan dolores de cabeza a los maestros (la pantalla les anestesia y les acalla). Pero como dice Larry Cuban, "la novedad pasa y nos encontramos de nuevo ante los desafíos de siempre de la educación". Algunos justifican el uso de la tecnología diciendo: "el alumno debe tomar las riendas de su educación". Correcto, pero ¿ese es un medio adecuado para conseguir ese fin? El que lleva las riendas antes la pantalla no es el alumno, sino la aplicación "inteligente" de la tableta. Tanto el alumno como el maestro pasan a ocupar lugares secundario. Eso es un error. La educación es un acto profundamente personal, no individual.

En los últimos años, empezaron a surgir evidencias que cuestionan el uso de las tecnologías en las aulas: Pérdida del sentido de relevancia (estudio Stanford sobre el multitasking tecnológico), neurólogos y psicopedagogía alertan del riesgo de sustituir los cuadernos por las nuevas tecnologías (ver noticia del estudio), aumento de la pornografía (el motivo por el que quitaron los ipads en los colegios en Corea; España es el segundo país del mundo en consumo de pornografía y se consume principalmente por ipad), la compresión lectora mejora cuando se lee sobre papel (ver estudio), superficialidad en el pensamiento y reducción de la memoria de largo plazo (la lectura on-line no deja trabajar la memoria de largo plazo de la misma forma que la lectura en papel porque colapsa la memoria de trabajo), adicciones (21% de los niños españoles corren riesgo de ser adictos a internet, la tasa más alta de Europa), deshumanización del aprendizaje, etc.

En 1996, Steve Jobs decía, en una entrevista para Feature:

"Había llegado a pensar que la tecnología podría ayudar la educación. Probablemente haya encabezado esa creencia, siendo uno de los que más equipamientos tecnológicos haya regalado a colegios en todo el planeta. Pero llegué a la conclusión inevitable que el problema no es uno que la tecnología pueda esperar solucionar. Lo que no funciona con la educación no se arregla con la tecnología. La cantidad de tecnología no tendrá el más mínimo impacto. (…) Lincoln no tenía acceso a internet desde el lugar en el que sus padres hicieron homeshooling con él, y acabo siendo un personaje muy interesante. Los precedentes históricos nos enseñan que podemos convertirnos en seres humanos asombrosos sin la tecnología. La experiencia también nos dice que podemos convertirnos en seres humanos poco interesantes a través de la tecnología."

En conclusión: ¿Todo eso, al servicio de quién? Ahora sabemos quien se ha hecho cargo de las facturas de los viajes y de las comidas lujosas. Lo que no sabemos todavía, es quién se responsabilizará por los eventuales daños causados. Los abogados de Apple lo tienen claro, todos sus contratos de suministro tecnológico incluyen una cláusula estándar, no negociable y de máximo alcance, por la que se exonera a Apple de toda responsabilidad.

19/9/14

¿Por qué Steve Jobs no dejaba a sus hijos usar el ipad?

Por Catherine L'Ecuyer

Steve Jobs no dejaba a sus hijos usar el ipad y limitaba el uso que hacían de otras tecnologías. Esa noticia, que acaba de salir hace poco en el New York Times, ha aterrizado como una bomba y circula a toda velocidad en los medios y en las redes sociales en todo el mundo (ver noticia NYT) (ver notica ABC) (ver noticia La Vanguardia). Jobs no es el único, hay muchos otros ejecutivos de empresas tecnológicas que hacen lo mismo en sus hogares, y además que mandan a sus hijos a colegios que no usan nuevas tecnologías. (ver noticia NYT)

El periodista que escribe el artículo se pregunta ¿conocerán algún secreto esos ejecutivos que desconocemos nosotros?

El secreto se encuentra blanco sobre negro en la "Memoria Anual" que mandan todas las empresas de telecomunicación a sus inversores. Es la columna vertebral de su modelo de negocio, que se refleja en una serie de indicadores: aumentar el número de clientes, el consumo de datos, de aplicaciones y de tiempo on-line. La buena evolución de esos indicadores es imprescindible para conseguir un buen índice bursátil, lo cual permite la financiación de la empresa, y en última instancia su sobrevivencia. Para ello, hace falta desarrollar contenidos, aplicaciones y dispositivos  que fascinen y enganchen al usuario. El mismo Jobs decía "hicimos que los botones de la pantalla fueran tan atractivos que la gente quería chuparlos". ¿Y cuales son los usuarios más fácil de enganchar? Los niños, sin duda, porque su mente es todavía relativamente inmadura.

También sabemos que la industria de los medios no está en el negocio de entregar contenidos a sus clientes, sino que están en el negocio de entregar clientes a sus proveedores de publicidad, que son los que tapizan las pantallas con sus marcas y sus banners. 

Por otro lado, sabemos, según un estudio en la Universidad de Standford (Ophir, 2009), que un multitasking tecnológico intenso impide decir "no" a lo irrelevante. En una mente inmadura, es todavía más difícil y convierte a nuestros hijos en "enamorados de la irrelevancia", decía el director de ese estudio. Eso no facilita la educación, más bien lo contrario. Steve Jobs decía que la innovación es "decir no a mil cosas". El no quería que sus hijos estuviesen enganchados delante de una pantalla ensordecedora. Prefería que estuviesen preparándose para ser innovadores. Y para ser innovador en el ámbito de la nueva tecnología, hay que pasar tiempo detrás de la pantalla (en programación, por ejemplo), no delante. Es una matiz que a veces se nos puede escapar...

¿Quieres que tu hijo sea un chef? Quizás darle un cuchillo de 20 centímetros con 18 meses y dejarle jugar con los fogones con 5 años no es la mejor preparación. Si queremos que nuestros hijos sean innovadores en general, y especificamente en su uso de las nuevas tecnologías, hemos de re-plantearnos los medios que estamos usando para conseguirlo. Einstein decía que "la perfección en los medios y la confusión de los fines caracteriza nuestra época". En 10 años, cuando gradúen nuestros hijos del colegio y todas las tecnologías actuales estén obsoletas, quizás nos darnos cuenta de que hemos caído, colectivamente, en una gran trampa. Ojalá nos damos cuenta ahora.

Ver post Altos ejecutivos de empresas tecnológicas del Sillicon Valley mandan a sus hijos a un colegio que no usa pantalla.

14/9/14

¿Es obligatorio unirse a los grupos de whatsapp de las madres del colegio?

http://clubdemalasmadres.com/la-vuelta-al-colegio-sin-morir-en-el-intento/
Por Catherine L'Ecuyer

Jerseys perdidos, barbacoas trimestrales, fiestas de cumpleaños, anuncios de nacimientos, avisos de piojos, etc, etc. Respondidos por caras contentas, enhorabuenas, manos aplaudiendo, pulgar arriba, "ok", "gracias", "yo tampoco", "yo también", "¡¡¡!!!", etc, etc. Re-respondidos por "gracias a tí", "de nada", "no te preocupes", "¡¡¡!!!", pulgar arriba, manos aplaudiendo, caras contentas, etc, etc.  No hay por donde cogerlo, eso es una locura. 

Hagamos un escenario de 2 mensajes al día, a cada uno de los cuales 20 de las 30 madres de la clase responden en media, respuestas a las cuales 15 de las 30 madres vuelven a responder para cada una de las dos temática. Son 72 whatsapp/día. Si tienes 3 hijos, son 216 whatsapp/día. 

¿Tenemos miedo de perdernos algo esencial? Después de habernos leído 216 whatsapp/día durante 22 días escolares/mes, que son 4752 whatsapp/mes, lo más probable es que el sentido de relevancia de lo que se dice en esas conversaciones se nos haya perdido por completo. Y si no, lo que acabaremos perdiendo son unas 13 horas al mes (asumiendo que cada whatsapp absorbe 10 segundos de nuestros tiempo, eso es muy conservador, considerando el tiempo que debemos emplear a re-enfocar al atención en la tarea que estábamos desarrollando antes de leer el whatsapp). 

¿Qué podemos hacer con 13 horas al mes? Imagínate, ¡13 horas al mes! ¡Todo un lujo! La elección es nuestra. Ahora tenemos los datos para responder a la pregunta: "¿Es obligatorio unirse a los grupos de whatsapp de las madres del colegio?"

¡Os deseo una buena vuelta al cole! 

Y si tenéis que dejar a un niño muy pequeño en el parvulario, os remito a un post de inicio de curso del año pasado: ¿Llorarán o no llorarán? 

4/9/14

Educar para la paz

Por Catherine L'Ecuyer

Hace poco, un buenísimo artículo en El País firmado por Juan Goytisolo sobre lo absurdo de las guerras que están actualmente arrasando el mundo: ¿En qué siglo estamos?

A continuación, un video de Save the Children, visto por más de 33 millones de personas, que ayuda a hacernos cargo de lo que está ocurriendo en millones de hogares, parecidos al nuestro.



Click aquí si no puedes verlo ¿Qué podemos hacer como padres? Educar a nuestros hijos para la paz, desde la cuna hasta la universidad. Eso decía María Montessori (Peace and Education):

"El niño, con su enorme potencial físico e intelectual, es un milagro frente a nosotros. Este hecho debe ser transmitido a todos los padres, educadores y personas interesadas en niños, porque la educación desde el comienzo de la vida podría cambiar verdaderamente el presente y futuro de la sociedad."

Y puntualiza Montessori (Dr. Montessori's Own Handbook), "no diría que la bondad de nuestros pequeños en su libertad resolverá el problema de la bondad absoluta o de la malicia del hombre. Sólo podemos decir que habremos hecho una contribución a la causa de la bondad removiendo los obstáculos que eran causa de la violencia y de la rebeldía. Dad al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios." 

Llega el momento en el que todos los esfuerzos del hombre quedan cortos y no nos queda otra que levantar la mirada hacia el cielo. Dios mío, danos la paz. Haz que los niños sean motivo de esperanza para todos los hombres de buena voluntad, así como semillas de compasión para los corazones más endurecidos.

 Una mujer yazidí con su niño pequeño a la espalda, cruza la frontera de Irak con Turquía. Más de un millón de personas del norte de Irak, pertenecientes a etnias y religiones minoritarias (yazidíes, cristianos) han sido expulsados de su hogar por el Estado Islámico, que exige conversión al islam para perdonar la vida. Cien yazidíes fueron asesinados la semana pasada.  | EFE

23/8/14

¿Cuestión de sensibilidad?

Por Catherine L'Ecuyer

En 1939, escuchábamos la primera "palabrota" de la historia del cine, en la última escena de "Lo que el viento se llevó". Desde ese momento hasta el año 2010, el lenguaje violento y soez ha aumentado de forma exponencial, hasta batir todos los récords en 2013, en la película "El lobo de Wall Street", con unos 800 insultos / palabras agresivas.

“Es cuestión de sensibilidad”. Ese es un argumento que escucho mucho últimamente para quitar hierro a lo violento, a lo soez. Según esa postura, “todo depende”, “todo es opinable”, una cosa no es violenta o soez en sí, sino que depende de la sensibilidad de la persona que lo traga. Discrepo. Pienso que las cosas llevan en sí belleza y/o ausencia de belleza en un grado objetivo. La violencia es real, no es un invento de la imaginación. Y no deja de serlo porque no afecta a la persona que lo perpetra, que lo ve o que lo sufre. Sin embargo, las personas que invocan la “cuestión de sensibilidad” tienen parcialmente razón. ¿Por qué? Es verdad que existen personas, que por tragarse continuamente y pasivamente todo lo que entra en sus hogares a través de las pantallas, han perdido la sensibilidad y por lo tanto la violencia ya no les afecta. Su capacidad de "sentir" tanto lo feo como lo bello está adormecida. Y existen otras personas que por cuidar la calidad de los contenidos que ofrece el Séptimo Arte, todavía captan la ausencia de belleza que hay en ciertos contenidos, todavía "sienten" algo ante la belleza y sintonizan con lo que necesitan sus hijos / alumnos.

Por lo tanto, el argumento “es cuestión de sensibilidad” no es un criterio válido para valorar un contenido violento, sino que lo es para valorar el grado de ceguera del espectador que lo invoca.

Aquí un video muy gráfico que ayuda a entender el proceso de pérdida de sensibilidad al que hemos sido expuestos en los últimos 70 años. (click aquí si no puedes ver el video)


Nos entristece y nos indigna en distintos grados el ver y oír lo que hace la violencia en las guerras. Las guerras, los genocidios, nacen por orgullo, se extienden por ignorancia y se dejan hacer por falta de sensibilidad. Como decían Pau Casals, el mundo no es peligroso por las personas que hacen el mal, sino por las que se sientan “a ver qué pasa”. Hemos de educar a nuestros hijos en la sensibilidad, que es una manera concreta de educarles “para la paz”. Solo hay paz si hay compasión. Y solo habrá compasión si hay sensibilidad. La paz es la consecuencia de la lucha interior por no perder esa sensibilidad, esa piel fina, que permite ponernos en el lugar del otro, y así sentir compasión hacía él, hacer nuestras sus penas y sus alegrías.

8/7/14

El poder corrompe, el servicio embellece (en la educación también)

Por Catherine L'Ecuyer

Hace poco me escribía una lectora del blog diciéndome que pusieron celo en la boca de los niños de la clase de su hija. En otro colegio, atando a las manos de los niños durante la siesta. En otro, poniendo películas de horror y literaturas inadecuadas a niños de 10 años. Profesores que llaman a sus alumnos "chavales de m…", "hijos de p…". Hace poco, yendo a comprar, me encontré dos niños durmiendo solos en un coche en el parking subterráneo de un supermercado.

El poder corrompe. Y no solo ocurre en el sector financiero y en política, sino en todos los ámbitos, incluyendo en la educación (en los centros escolares, en las aulas y también en los hogares). Cuando uno pierde de vista la grandeza de su trabajo y de lo que tiene entre mano, le invade la rutina, pierde el sentido de su trabajo, empieza a endiosarse y a abusar de su poder. Y eso, en última instancia, también corrompe a los niños, porque como dice Aung San Suu Kyi, la conocida política activista birmana, "el miedo del azote del poder corrompe a aquellos que están sujetos a la misma". Abusar del poder puede pasar a cualquier, pero con más probabilidad, al que no tiene sensibilidad para entender lo que necesita el niño o el joven que tiene delante, o que vive como si no tuviese que rendir cuentas nunca a nadie. Y si uno piensa que abusar de su poder no le pasará nunca, quizás tiene más probabilidad de padecerlo que otro, que prudentemente sospecha continuamente de sí mismo. Cuando la motivación de un maestro se reduce a "julio, agosto y septiembre" y cuando la motivación de los padres es "a ver si pasa el verano", hay motivos suficientes para sospechar de uno mismo.

El servicio, en cambio, embellece y ennoblece a la persona. Educar es una  vocación de servicio, de amor. Y ese es el motivo por el que el trabajo de padre (especialmente de madre) y de docente se valoran tan poco en nuestra sociedad, porque el servicio se ve como algo que hacen las personas que "no tienen otra opción". No es casualidad que sólo el 8% de los docentes españoles piensen que su trabajo está valorado por la sociedad. ¡Qué triste dato! En el servicio se encuentra la clave de la dignidad de las personas. Si no servimos, entonces ¿para qué servimos? Que seamos padres, profesores, directores de centro escolar, somos hermosos instrumentos, no protagonistas. Como padres, debemos recordarnos a nosotros mismos que los niños llegan como regalos y vuelan como pájaros. Como docentes, los alumnos pasan y de la huella que dejan los docentes, siempre se acordarán.


Queremos dar las gracias a todos los profesores que nos han querido, inspirado y abierto horizontes, y que siguen haciendo lo mismo con nuestros hijos, día tras día. Maestro en griego significa "bello". El maestro es quien da oportunidades de belleza a sus alumnos. Cuando el maestro va más allá del estricto cumplimiento y ama a sus alumnos, deja una huella eterna de belleza en el alma de cada uno de ellos. No es cualquier trabajo, es un trabajo para la eternidad.

Os animo a ver la historia del "Profesor Lazhar", ambientada en una escuela de Montréal, una película que trata de la historia de un profesor de primaria. Una película entrañable y extremadamente humana, que algunos (ha sido nominada a los Oscars) han llamado "hermosa declaración de amor hacia la enseñanza". Aquí va el trailer.



6/7/14

¿Deberes o no en verano?

Ayer salió un reportaje en el Suplemento ES de La Vanguardia, en el que se analiza la oportunidad de los deberes en verano. El reportaje cita Educar en el asombro.

19/6/14

Hemos sustituido el asombro de los niños por las pantallas

Por Gema Eizaguirre (entrevista publicada en la Revista Padres y Colegios, número de Junio)


Texto de la entrevista:

Conferencias como Asombro y Belleza en la Educación y libros como Educar en el asombro (Ed. Plataforma) han llevado a esta canadiense licenciada en Derecho a acaparar la atención de millones de padres y profesores. Su blog apegoasombro.blogspot.com.es y más de 40 conferencias en colegios al año avalan la importancia de sus reflexiones e ideas sobre el poder del asombro como parte del aprendizaje de los niños.

-Acaba de reeditar su libro Educar en el asombro, ¿en qué consiste esa forma de aprendizaje?
-El asombro es el deseo de conocer, es no dar el mundo por supuesto. Los niños se asombran al ver el mundo que les rodea, agradecen lo que descubren, lo que ven, eso es lo que suscita en ellos tantos porqués. El asombro es el motor del aprendizaje.

-¿Qué papel juega la estimulación en todo esto?
-Llevamos años pensando que cuantos más estímulos, mejor. Pero en realidad la neurociencia nos dice que es todo lo contrario. Dan Siegel, neurobiólogo y psiquiatra, dice que no hay necesidad de bombardear a niños con una estimulación sensorial excesiva con la esperanza de construir mejores cerebros. De hecho, varios estudios están asociando el exceso de estímulos con problemas de aprendizaje. Mi hipótesis es que si un niño está rodeado de estímulos que no se ajustan a sus ritmos y a su orden interior, entonces pierde ese asombro y pasa de aprender desde dentro hacía fuera, a esperar que le entretengan desde fuera hacía dentro.

-Muchos padres siguen el camino de la superestimulación.
-Hemos sustituido el asombro de nuestros hijos por las pantallas, los chiquiparks, los libros que hablan, los videojuegos, los DVD educativos, etcétera. En realidad, los niños pequeños necesitan muy poco para aprender. Necesitan más tiempo con sus padres, mirar el viento en las hojas, sentir el césped, observar el rojo de una manzana... Necesitan que les rodeemos de cosas reales y bellas.

-¿Ponga algunos ejercicios que los padres puedan potenciar el asombro de sus hijos?
¡Nada de ejercicios! Justamente, la buena noticia es que los padres no somos animadores de ludoteca, y tampoco hemos de formarnos en técnicas. Hemos de recuperar esa sensibilidad que llevamos dentro como primeros educadores de nuestros hijos. Debemos recuperar el sentido de competencia de que somos capaces de educarles sin tanto montaje.

-¿Basta el sentido común?
Se trata de reconectar con la verdad de la naturaleza de nuestros hijos.¿Cómo es un niño? ¿Cómo aprende? ¿Por qué hace preguntas? ¿Cuál es su ritmo? Hemos de observarles, escucharles; y entonces se nos ocurrirán las respuestas sobre lo que hemos de hacer. El asombro es algo natural en el niño, no se trata de in- culcarlo, sino de respetarlo.

-Parece algo natural a la vez que rompedor.
-Soy consciente de que el planteamiento es rompedor, casi es un escándalo para muchos de los colegios porque rompe con el estatus quo de muchos paradigmas. También porque es anticomercial, cuestiona muchas industrias que han influido en la Educación, pero sin ninguna base científica. Eso ha ocurrido con los supuestos videojuegos educativos, con los vendedores de estimulación temprana que todavía triunfan vendiendo neuromitos, y está pasando ahora mismo con las empresas tecnológicas. Si seguimos a este paso, en pocos años, las empresas tecnológicas van a mandar sobre los contenidos educativos de nuestros colegios.

-¿Siempre hay que responder a las preguntas de los niños?
-Siempre nos han dicho que teníamos que hacerlo. Eso es suponer que nosotros los adultos tenemos las respuestas a todo. ¿Podemos responder a esta pregunta: "¿Mamá, cuantas estrellas hay y por qué hay tantas?"? Claro que no. ¿Pero qué ocurre si le devolvemos la pregunta al niño: "Y tu, que crees?"? Ocurre algo en lo que sueña todo el sistema educativo, algo grande: el niño se pone en marcha a pensar por si solo. Los niños son pequeños filósofos, y tienen una afinidad muy especial con el misterio. Estas son las cualidades que hemos de fomentar en ellos, no las del conocimiento enciclopédico y de manejar el ratón para encontrar respuestas hechas en Wikipedia.

-En su blog conviven padres y profesores. Un tándem de difícil combinación aunque condenados a entenderse.
-Ha sido una grata sorpresa ver que la Educación en el asombro despertaba el mismo interés en los padres que en los maestros. Los padres son los primeros educadores de sus hijos; por eso, pienso que los mejores pedagogos son los que reconocen el papel de los padres. ¿Por qué hay tensión entre padres y profesores? Porque vivimos en un sistema que no nos permite escoger el proyecto educativo que nos parece mejor para nuestros hijos, y entonces forzamos a convivir a maestros y padres que no necesariamente comparten los mismos planteamientos. Eso no es bueno para los niños porque han de ver coherencia. Hay que fomentar la diversidad en la oferta educativa, y esta tiene que ser asequible a todos, al margen de su condición económica, clase social y opción política.

-Esa diversidad idiomática, cultural... que conviven en las aulas ¿puede aprovecharse a favor del aprendizaje?
-La diversidad es muy buena, porque educa a los niños para la vida. La vida es así. La diversidad educa en la paciencia, en la compasión, en la comprensión, en la aceptación, en el agradecimiento... Hoy por hoy, pienso que el principal obstáculo para el aprendizaje en las aulas es el ratio de 25 niños por aula (elevada actualmente hasta los 30 niños por clase). En esas circunstancias, puede que la diversidad se convierta en un obstáculo.

-¿Cree que los gobiernos cambiarán estos planteamientos?
-Me encantaría poder sentarme con las personas que deciden para comentar todos esos temas. La clave de muchos de los problemas que preocupan a nuestros políticos (fracaso escolar, cultura del esfuerzo, paro, conciliación, etc.) tienen una clave de lectura en la etapa de la Educación Infantil, específicamente en la educación en el asombro. ¿Cómo vamos a conseguir empresas creativas y competitivas con un sistema educativo que no reconoce el pequeño “inventor” y “emprendedor” que hay en cada niño?