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11/4/13

Necesitan cuentos, no es un cuento

Por Catherine L'Ecuyer

En un estudio realizado por el Boston University School of Medicine (enlace del resumen), encontraron los siguientes beneficios de leer cuentos en voz alta a los niños:

"Numerosos estudios demuestran que leer en voz alta a los niños pequeños juega un papel clave en el desarrollo del lenguaje y de otras competencias emergentes literarias, las cuales ayudan a preparar el niño para su entrada al colegio." 

En el estudio, dicen que esas "competencias literarias" son competencias para el conocimiento, previas y necesarias para la adquisición de las otras competencias convencionales como pueden ser leer y escribir.

Así que, ¡os animo a educar en la lectura, rodeándoles de libros bellos! Una ocasión maravillosa para estar con ellos, creando ese vínculo de apego que tanto necesitan.

30/11/12

El "quid" de la conciliación

Por Catherine L'Ecuyer

Me asombra la cantidad de gente que está "en contra" de la teoría del apego. Es como se estuvieran en contra de la maternidad, o de la infancia. ¿Se puede estar en contra de las leyes de la naturaleza? Me acuerdo de que mientras estudiaba Bioética en la universidad en Canadá, leí una frase de Leon Kass (no tengo la cita exacta) que venía a decir que los hombres, si pudieran pondrían una demanda en responsabilidad civil contra la naturaleza, porque no se comporta como ellos quieren. Cuando se pregunta a las personas que no ven con buen ojo la teoría del apego en qué consiste, no tienen respuesta. Lo asocian con la mujer que está haciendo pasteles para su marido todo el día en su casa, aburrida como una ostra, quitando telas de araña de las cuatro paredes que la aíslan del mundo real y le impiden desarrollarse como persona. Me parece que hoy en día, con tanta información al alcance de tantas personas, son pocos los que pueden invocar ignorancia invencible con respecto a una teoría que fundamenta gran parte de las políticas sociales, educativas y familiares de la gran mayoría de los países desarrollados.

Hace poco, encontré en un sitio web de crianza natural (por cierto, quisiera matizar que la crianza con apego no es exactamente lo mismo que la teoría del apego, de eso hablaremos en otro post), una cita del Dr. Carlos González (autor del conocido libro Bésame mucho). Una cita con un sentido común fuera de lo común, como suelen ser las del Dr. González. Una cita que nos puede interpelar en momentos de crisis a volver a priorizar nuestras vidas, tomando decisiones valientes e informadas (y por lo tanto libres), cada uno en la medida de sus posibilidades y de sus circunstancias personales y económicas. Teniendo en cuenta que en algunos casos no quedará otra que hacer nudos en la sábanas, como bien explica mi amigo Carlos Andreu.


Al margen de cuales son nuestras creencias, pienso que es muy oportuna esta cita de Juan Pablo II: "La libertad no consiste en hacer lo que nos apetece, sino en tener el derecho de hacer lo que debemos." 

23/11/12

El método Estivill ha muerto

Por Catherine L'Ecuyer

¿De dónde viene el método Estivill? Pues no viene del Dr. Estivill, sino del Dr. Ferber, un americano que propuso, en el año 1983, un método para conseguir inculcar el hábito del sueño en niños de más de 3 meses, a base de dejarles llorar, usando una técnica que consiste en la puesta en práctica de una tabla de tiempos. El método es conductista, puesto que la puesta en marcha de la técnica persigue conseguir el mantenimiento o la eliminación de ciertos hábitos de conductas (en este caso, el hábito del sueño). En los últimos años, el Dr. Estivill importó el método a España. La paradoja, es que mientras el Dr. Estivill convertía sus libros en grandes éxitos, el Dr. Ferber se retractaba en 2006, en una entrevista en la CBS, diciendo que se había equivocado. ¿El motivo? En ese momento, se sabía de varios estudios que asociaban la desesperación del llanto de un niño no atendido con la producción de cortisol, una hormona de estrés asociada con la depresión y la agresión. Los estudios confirman que los bebés que menos estrés sufren de pequeños son los que mejor dominan su ansiedad de mayores (los niños "con apego seguro"). Además, el cortisol puede causar problemas de sueño, por lo que este método puede empeorar o crear un trastorno del sueño en el bebé. La misma Asociación Española de Pediatría dijo lo siguiente sobre el método: "Las técnicas de terapia conductista de condicionamiento del sueño son difícilmente compatibles con la lactancia materna: deberían reservarse a niños con enfermedades del sueño, no estando probadas ni su eficacia ni su repercusión psicológica a largo plazo". El Dr. Estivill tardó en retractarse. Después de haber vendido más de 20 millones ejemplares de sus libros, se desmonta a sí mismo, reconociendo que su método es para niños de más de 3 años (en su libro, dice que se puede aplicar a niños a partir de los 6 meses).  

La pregunta que me tiene perpleja es la siguiente: ¿cómo pueden personas con responsabilidades médicas y/o educativas aguantar estoicamente durante tantos años delante críticas fundamentadas en la evidencias científicas?

Pocos meses después de su controvertida entrevista en El País, se modifica la versión digital de dicha entrevista. Se cambia "3 años" por "3 meses". Como decía Camus, "la confusión está clarísima".

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23/3/12

"Los niños son más agresivos cuanto más tiempo pasan en guarderías"

A continuación, una entrevista realizada por el periódico El Mundo a Jay Berlsky, psícologo investigador mundialmente reconocido en el campo del desarrollo infantil y los estudios de la familia, Director del Institute for the Study of Children de la Universidad de Londres y Investigador principal del Study of Early Child Care, el más ambicioso estudio sobre educación infantil que se haya realizado en el mundo, en cuanto a duración, número de participantes y temas abordados.

"(...) El profesor nos recibe una mañana lluviosa en su despacho, en una casona del barrio de Bloomsbury, a tiro de piedra del Museo Británico. Psicólogo de fama internacional, reside desde hace unos años en Londres, donde dirige un instituto de estudios familiares.
Belsky fue un héroe recurrente del feminismo a finales de los 70, al publicar estudios que descartaban efectos negativos en los niños que se quedaban en guarderías mientras sus madres iban a trabajar. Muy pronto, Belsky descubrió que se equivocaba: los niños que van a la guardería desde muy pequeños son más agresivos y desobedientes que aquellos a los que sus madres cuidan en casa.
Se trata de un axioma que se apoya en un rosario de pruebas científicas pero que choca contra la marea social. Por eso a Belsky lo han crucificado sus viejas amigas feministas y por eso pocos políticos le siguen el juego.
PREGUNTA.- Su tesis sobre las guarderías ha provocado cierta polémica en su país y en el Reino Unido. Me gustaría oírsela a usted, sin distorsiones y en un lenguaje sencillo, que puedan entender mis lectores.
RESPUESTA.- Se han dicho muchas cosas sobre mí. Por ejemplo, que creo que el cuidado materno es bueno y las guarderías son malas. Hacer una afirmación así es simplista y no tiene sentido. Es un dilema muy complicado.
Pero mi punto de vista como científico es que hay pruebas concluyentes de que cuanto más tiempo pasan en guarderías, los niños son más agresivos y más desobedientes. En otras palabras, cuanto más tiempo pasan lejos de los padres, los niños se portan peor. Ojo, no quiero decir que estemos creando psicópatas o asesinos en serie. Es un efecto leve pero irrefutable.

P.- Hay colegas suyos que dicen que ese efecto no es relevante.
R.- Desde luego, pero yo no estoy de acuerdo con ellos. Se trata de un efecto pequeño, sí, pero muy extendido. La mitad de los niños americanos pasa 30 horas a la semana lejos de sus padres durante el primer año de vida. En Europa la proporción es algo menor, pero poco a poco la alcanzaremos.
P.- ¿Influye o no en estos problemas la calidad de la guardería?
R.- Pues no. No influye. Estén en una buena o en una mala, los niños en guarderías son casi siempre más agresivos. En este asunto juegan tres factores distintos. La dosis de la guardería -horas, días y meses antes de ir al colegio-, el tipo -en grupos grandes o pequeños, por ejemplo- y la calidad. Por supuesto, cuanto mejor es la guardería, mejor se desarrolla el niño, pero la agresividad continúa ahí.
P.- O sea, que usted cree que los niños no deberían ir a la guardería demasiado pronto...
R.- No es tan sencillo. Es como preguntarle a un endocrino si es bueno o malo para tu cuerpo un plato de pasta a la boloñesa. Dirá: "Depende. Las proteínas de la carne son buenas, pero los hidratos de carbono, tomados en exceso, pueden convertirse en grasas". El problema con las guarderías está casi siempre en la dosis.
P.- Explique eso.
R.- Básicamente quiero decir que cuanto más va el niño a la guardería, más agresivo se vuelve.
P.- ¿Han averiguado por qué?
R.- No lo sabemos a ciencia cierta. Tenemos algunas ideas sobre cómo pasa, pero ninguna de ellas es concluyente.”
Entrevista realizada por Eduardo Suarez, El Mundo el 20.09.2008. Ver noticia

26/5/11

El apego y el padre, según Aquilino Polaino

En su libro “¿Hay algún hombre en casa? Tratado para el hombre ausente”, Aquilino Polaino (Catedrático y psiquiatra, publicó más de 400 artículos y 60 libros) nos habla de la importancia del apego del niño con el padre y hace hincapié en que no se atiende como se debería el aspecto afectivo de los niños de 0-3 años hoy en día, fuente de todo tipo de trastorno afectivo en la adolescencia y en la edad adulta. Algunas citas del libro:




“El derecho a la relación hijo-adre e hijo-madre es el núcleo sobre el que se vertebra la personalidad del niño a lo largo del tiempo, algo que para él tiene vital importancia y a lo que se le debería dar el mismo valor, como mínimo, que a la alimentación o cualquier otra cuestión educativa. (...) Nunca deja de sorprenderme que en la familia, el énfasis de la educación temprana se pone más en aspectos como el cuidado de la higiene o la alimentación.”
“Si solo se les exige (a los hijos), existe un elevado riesgo de destrozarles la vida.”
“Si no se satisfacen esas necesidades básicas durante los 3 primeros años de vida, el desarrollo cognitivo, emocional y social del hijo quedará afectad.”
“A través del juego, el niño descubre la realidad, engancha a la vida, investiga, aprende, se lo pasa bien, se pone a prueba, crece, se desarrolla, en una palabra, experimenta su libertad. (...) Cuando juego me lo paso bien, soy feliz Porque pasárselo bien no es solo entre-tenerse: dejar que otros, o las circunstancias – a ver qué echan en el cine-, dicidan por mi.”

Relaciona la falta de apego con lo que llama la “cultura de la crueldad”, que puede acabar con la violencia machista, el acoso escolar, etc.
“Si el adolescente se percibe como alguien que ha sido “desestimado” por la persona que más estima (...) lo “lógico” para él (...) es odiarse a uno mismo, entre otras cosas porque si no le estiman es porque no vale nada. Pero si se odia a sí mismo –teniendo en cuenta que él es la persona a la que ama por su peculiar narcisismo adolescente- ¿cómo podrá querer a los demás? Si se odia a si mismo, lo más varonil es también odiar a otro."

19/7/10

Nora Rodríguez relaciona el acoso escolar con la falta de apego seguro

Nora Rodríguez, Pedagoga y escritora argentina, con dos importantes libros a su haber: "Guerra en las aulas" y "Stopbullying", dice que el perfil del acosador es "un adolescente con muy baja autoestima debido a esta falta de adulto en la infancia, porque los padres trabajamos, y porque muchos niños muy chicos han estado a cargo de seis, siete personas diferentes que no tienen nada que ver con su familia. Si la persona que lo cuida se va, el niño crece con un apego inseguro."

Miércoles 8 de Octubre de 2008
Ximena Urrejola B.
Entrevista recogida en "Puntomujer.emol.com"

Nora Rodríguez es directora del Curso de Introducción al Bullying y Estrategias Antibullying del Campus Universitario de la Mediterránea, en Barcelona. Debido al impacto que ha tenido el tema en los últimos años en el mundo educativo, en esa universidad española crearon especialmente la cátedra, y no es casual que Nora haya sido elegida para dirigirla.

Ella es reconocida por su autoridad frente al tema, especialmente tras la publicación de su libro 'Guerra en las aulas', considerado uno de los mejores en este tema. El libro es el resultado de una investigación en que entrevistó a más de 400 alumnos españoles, de 230 colegios, y en cuyas páginas explica las raíces más profundas de este fenómeno, advirtiendo que puede derivar en enfermedades como anorexia, bulimia, suicidio, o bien, en que la víctima se convierta en victimaria y ataque a su acosador por medio de un arma.

Nora Rodríguez también es autora de 'Stopbullying', otro volumen en que plantea estrategias concretas por grupos de edad para enfrentar este problema. En exclusiva desde Barcelona para Revista Ya, responde las preguntas más frecuentes de los padres respecto de este tema.

-Mucha gente piensa que el bullying ha existido siempre, y por eso no le da importancia. ¿Qué opina usted de eso?

El bullying no ha existido siempre y no es cosa de niños. Lo que ha existido siempre es que varios hagan daño a uno. Lo que ha cambiado es la manera (de hacer daño) y el perfil de los adolescentes, que no son iguales a los de hace setenta años. Hoy la mayoría de los niños tiene un sobre exceso de información, están mucho más tiempo solos, sin sus padres o un adulto que los guíe, tienen menos tolerancia a la frustración. Es un adolescente con muy baja autoestima debido a esta falta de adulto en la infancia, porque los padres trabajamos, y porque muchos niños muy chicos han estado a cargo de seis, siete personas diferentes que no tienen nada que ver con su familia. Si la persona que lo cuida se va, el niño crece con un apego inseguro. Y los niños que tienen un apego inseguro, cuando llega el momento de cuidar sus relaciones o de cuidar a sus compañeros se pregunta: ¿Para qué lo voy a cuidar si me va a abandonar? Además, estamos en la era de la velocidad -los adolescentes quieren todo ya-, del no compromiso, del diálogo corto, la época de no cuidar los afectos. Hay que fijarse, por ejemplo, en cómo mandan sus mensajes a través del celular o cuando chatean: sólo hablan de acciones, de lo que van a hacer de inmediato, dentro de dos horas.

Para sintetizar: antes sí había, pero no como ahora. Los chicos juegan desde edades muy tempranas con consolas que les dan puntos por matar, por intimidar y por hacer daño: no nos damos cuenta de que la mayoría de las nuevas generaciones, en todas partes del mundo, están aprendiendo a socializar a través de las leyes de los videojuegos.

-¿Cuáles son las causas del bullying?

Las razones son todo: la velocidad, los videojuegos, internet, la falta de los padres; es una suma de factores. Por eso, es tan víctima el que es víctima como el que acosa. En algún momento de su infancia, los niños que generan situaciones de acoso aprendieron que podían conseguir lo que querían a través de la fuerza. Esto puede ser por los videojuegos, porque han vivido ellos mismos situaciones de maltrato o abandono, que es la peor forma de desprecio que un niño puede sufrir. Luego, no sólo estamos hablando de maltrato sicológico y físico, que es lo que la gente más conoce, también estamos hablando de maltrato moral, ideológico, social... hay muchas formas de maltrato. Por ejemplo, este famoso método para que los niños duerman, en que los padres los dejan llorar por un rato y después los atienden, hasta que finalmente se quedan dormidos, yo digo que es lo peor que se puede hacer. Porque el niño no se calma porque se autoconsuela; el niño se calma porque se siente abandonado. Es más de lo mismo.

-¿Cuál es la edad más frecuente para que exista?

Desde que empecé a trabajar en esto hasta hoy he visto alrededor de cinco mil casos de acoso en todo el mundo, la mayoría en España. La edad más temprana es a los cinco años, y la mayor en los primeros cursos de la universidad, aunque ya no son adolescentes, sino hombres y mujeres. En el colegio, la peor edad es a los siete años, cuando tienen a un amigo que es su igual; a los once, cuando para ellos el grupo adquiere connotaciones más importantes que la propia familia, y a los 14 años. Porque no es lo mismo el acoso a los cinco años, a los siete, a los nueve, los once, los 14, los 16 o los 18. No es el mismo tipo de bullying ni la duración; no es lo mismo cómo lo hace la gente que participa y no es lo mismo cómo se gesta.

En algunos casos el problema entre los niños es por liderazgo, en otros casos es por luchas de poder y en otros porque falla el control del adulto. En los colegios se generaliza, aunque eso no se debe hacer; cada edad se analiza de manera diferente, se previene de manera diferente y se interviene de manera diferente. Por si fuera poco, el bullying tiene cinco etapas diferentes. No es lo mismo en su fase inicial que en la segunda, tercera, cuarta o quinta.

-¿Cuáles son las fases del bullyng?

La primera es cuando la víctima se convierte en chivo expiatorio; la segunda: cuando se da cuenta de que también el grupo está en su contra; la tercera, cuando se culpabiliza; cuarta: cuando intenta agradar a como dé lugar a su agresor, para lo que pueden hacer cosas muy duras, y quinta, cuando ya tomó una decisión terrible, como arremeter contra sí misma, contra otros o cuando se llega a enfermar, que ya es a nivel inconsciente.

-¿Cómo un niño se convierte en víctima?

Atribuyéndose lo que el acosador dice de él. Tiene que ver con un proceso sicológico muy largo que finalmente provoca que la víctima crea que ella es la culpable. Por lo tanto, todo lo que dicen de ella es verdad, aunque sea mentira. Entrevisté a un joven de 25 años que nunca había sido obeso, pero era un poco más gordito que el resto de su grupo y le decían 'gordo maricón' en el colegio.

Se tituló, tuvo trabajo, novia, pero cuando perdió el trabajo y la novia, él se dijo a sí mismo: Esto me pasa porque soy un gordo maricón. Y no era gordo y no tenía una tendencia homosexual, pero se atribuía aquello que en una etapa importante de su vida los demás pensaban de él. Es terrible, pero cuando uno les pregunta, las víctimas dicen: algo debe haber, yo debo ser así.

-¿Por qué los niños acosados no les cuentan a sus padres lo que están sufriendo?

Por muchas razones. Primero, por miedo. Segundo, para que no les digan que son bocones. Y tercero, porque lo que pasa en el colegio no se cuenta en la casa. También hay un grave error de la mayoría de los padres, y es que les preguntan a sus hijos: ¿cómo te fue en el colegio? Comí tal cosa, jugué, contestan. Y los padres piensan: mi hijo está bien porque se saca buenas notas. Pero habría que empezar a preguntar: ¿Con quién jugaste? ¿Cómo estuviste con el grupo? Si los papás pueden rápidamente decir quiénes son los tres mejores y los tres peores amigos de su hijo es que hablan con él. Pero en general no lo hacen de manera adecuada y delegan la educación de sus hijos en los colegios.
El proyecto Atenea
Nora Rodríguez es la creadora del primer curso internacional en red para profesores hispano-parlantes, el "Proyecto Atenea", cuya finalidad es crear redes de profesores, alumnos y padres para prevenir e intervenir frente a las diferentes situaciones y fases del bullying. Este proyecto entrega estrategias y herramientas concretas para ser utilizadas por todos los entes de la comunidad escolar desde los primeros años de preescolar hasta el último año de colegio. Son 12 sesiones, con 40 horas en total.
"Y luego, durante seis meses, me tienen permanentemente para cualquier consulta", dice Nora. Más información en su sitio web y en los email: nora.ro.ve@gmail.com y norarodriguez@stopbullying.es.

-¿Qué debe hacer un niño para defenderse si no les cuenta a sus papás?

Hay muchas estrategias para que los niños aprendan a enfrentar la provocación desde edades tempranas. Una es no responder a ella, por ejemplo, yéndose del lugar donde están siendo provocados. Por otro lado, si no quiere quedarse callado, cuando le dicen hey, gordo, o lo que sea, que mire a su acosador a los ojos y le diga: ¿Y a mí qué me importa?, como no dándole importancia. Otra herramienta perfecta es decirle al acosador: ¿Pero recién te das cuenta? ¡Qué bueno que te hayas puesto anteojos! Hay que entrenar a los niños para que respondan de esta manera; en ese sentido es un trabajo de los padres y de las familias. Lo peor que pueden hacer es decirle a un hijo que pegue de vuelta, porque esto genera una cadena de violencia imparable.

-¿Por qué el grupo, que es testigo, no denuncia las agresiones?

Porque el grupo también tiene miedo. El grupo puede reírse de todas las maldades que hace el acosador, pero en el fondo tiene miedo, entonces lo aplauden. El que acosa no es un líder natural, generalmente es el chico menos aceptado, y tiene gravísimos problemas de autoestima. Uno de los casos que más me sorprendieron fue un chico de una familia encantadora y muy bien económicamente hablando, pero que le habían hecho seis operaciones para corregir su labio leporino. Él se sentía muy mal porque no lograban dejarlo bien, y vivía provocando a los demás.

-¿Qué pasa con la víctima a corto y largo plazo?

Depende mucho del tiempo en que ha sufrido. A corto plazo hay unos niveles de estrés impresionantes: tienen miedo de salir con sus amigos, no quieren comer, en algunos casos bajan las notas, pero en otros las suben porque se aferran al estudio. A largo plazo, puede sufrir de síndrome de estrés postraumático, anorexia, bulimia, a los 16 años empiezan a hacerse pipí en la cama. En casos más graves se puede ver paranoia, porque es una situación de acoso, y también que atenten contra sí mismos o contra el acosador. Hace poco me llamaron por el caso de un chico que sacó una pistola en un colegio.

La gente estaba muy alarmada y me preguntaban ¿cómo es posible que sus compañeros lo supieran y no dijeran algo? Pero en la mayoría de los países donde he trabajado -en España, México, Guatemala, Colombia, Venezuela, Brasil- cuando se siente desprotegida, la víctima va armada. ¿Y por qué se siente desprotegido este niño? Porque hace tiempo que está siendo acosado por otros. Pero un niño hace todo un proceso para convertirse en víctima, no se convierte en una de la noche a la mañana.

-¿Por qué el acosador elige a una víctima y no a otra?

El que acosa no busca al que usa anteojos, al gordo o al que tartamudea, sino al que se descontrola. Lo que busca es descontrolar. Si acosa a uno y no pasa nada, acosa a otro y tampoco, pero acosa a un tercero y éste le tira un puñetazo de vuelta, le grita, se pone rojo, sí tiene el show que quería: miren cómo lo domino, miren lo que soy capaz de hacer. Por eso muchas veces los niños más sensibles, los que son buenos alumnos, son la verdadera carne de cañón para un acosador. Y no el que es gordo, ni el que usa anteojos.

-El niño que acosa, ¿es consciente del daño que hace?

Es importante saber que la mayor parte de las situaciones de acoso la ejercen los que en algún momento fueron amigos, porque es el que más conoce a su víctima, sabe cuáles son sus debilidades y cómo descontrolarlo. Luego, hay dos tipos de acosadores, el directo y el indirecto. El directo es el que no tiene mucha conciencia de por qué lo hace, pero lo hace porque le sirve para tener protagonismo y ser aceptado.

Y el indirecto sabe perfectamente lo que hace porque manda a otro a que lo haga. Pero lo más significativo es ¿por qué acosan? Cuando es consciente, podríamos estar hablando de algún síntoma de perversión; el que lo hace directamente, generalmente porque necesita protagonismo, tiene el perfil del niño abandonado. Necesita llamar la atención, demostrar que tiene poder, pero en el fondo es un chico con problemas de autoestima, con problemas familiares, con muchísima soledad.

-¿Qué debe hacer un papá que se da cuenta de que tiene un hijo acosador?

Pedir ayuda a un profesional, sin dudarlo. Averiguar qué necesidades profundas tiene como para tener que controlar y hacer daño a otros, hasta qué punto se siente mal él, porque lo que quiere es tapar su problema con esa actitud. Los padres tienen que preguntarse qué está pasando con su hijo. Y luego, creo que el mejor camino para ayudarlos es que esos jóvenes reparen el daño que han hecho.

Y reparar el daño implica hacer algo positivo por esa persona a la que se dañó, hacer algo positivo por la comunidad escolar, por la familia o por el barrio donde vive. Lo que tiene que hacer es trabajar sobre sus pasos usando estrategias y técnicas -que yo enseño- para que logre tomar conciencia del otro.

-¿Un colegio debe expulsar a un agresor?

El que se tiene que ir es el agresor, el problema es que nos estamos dando cuenta de que el que se va es la víctima, siempre. De todos modos, cuidado, no creo que se tenga que ir nadie. El colegio debiera tener las estrategias y herramientas suficientes para que los chicos no se tengan que ir.

-¿Cómo deben actuar los profesores frente a un caso de bullyng?

En primer lugar, no mirando para otro lado. En segundo lugar, estudiando bien qué es el bullying, cómo se gesta, cuál es su proceso, cómo crece, cómo frenarlo. Yo llevo más de 1.500 profesores formados online, y me dicen: todo esto no lo sabíamos, esto no se enseña en la carrera. Y tercero, los profesores tienen que recuperar la autoridad sobre los niños que les han quitado los padres. O sea, los hijos hoy son intocables. Por un lado, los padres dicen: te dejo a mi hijo, pero por otro la señal es: cuidado, que mi hijo es perfecto, así que no le digas nada. Pienso que en todas las carreras de magisterio tendría que existir ahora una asignatura de bullying, que hoy no existe.

-¿Recomienda la figura de un mediador en los colegios?

Sí, y pienso que el mediador tiene que ser el profesor de educación física, con la formación adecuada, claro. Es con quien más hacen trabajo físico, valga la redundancia, quien ha estudiado más sobre técnicas de grupo y con él tienen una relación distinta que la que tienen con la profesora de matemáticas, por ejemplo.

17/7/10

"Las capacidades fundamentales para ser padre o madre competentes son el apego y la empatía"

(Entrevista en La Contra de La Vanguardia)

Jorge Barudy, neuropsiquiatra, psiquiatra infantil y terapeuta familiar
"Al niño se le hace creer que sus deseos son sus derechos"
IMA SANCHÍS - 16/07/2010

Tengo 61 años. Nací en Chile y vivo en Vilanova i la Geltrú. Estoy casado por segunda vez, tengo tres hijos de mi primer matrimonio y una niña adoptada que tiene 5 años: lo más placentero de mi vida es educarla y estar con ella. Soy de izquierdas y agnóstico

Yo era médico rural. Después de una experiencia de cárcel y de tortura en Chile, llegué como refugiado político a Bélgica en 1975 gracias a AI.

Y allí estudió Psiquiatría.

Fue una manera de reconstruirme. Me especialicé en los traumas provocados por la violencia política y por el entorno familiar.

Los malos tratos en la infancia, dice su currículum.

Más bien los buenos tratos. Considero que los malos tratos son una excepción; la mayoría intenta tratar bien a sus hijos, lo que pasa es que ser madre o padre es un desafío.

¿Cuál es el mayor de los desafíos?

Poder aportar a los niños de forma continua cuidados y estímulos para su desarrollo, afectividad, educación; y ayudarles a integrar una imagen de sí mismos contributiva y positiva que les permita ser seres sociales.

Ahora está de moda hacer de los niños ciudadanos en lugar de personas.

Sin duda los modelos de crianza están muy influenciados por la cultura dominante del momento. Y hay una confusión entre derecho de los niños y libre albedrío.

¿A qué se refiere?

Ahora se fomenta el deseo en el niño desde muy pequeño porque el modelo de mercado necesita consumidores. Al niño se le hace creer que sus deseos son sus derechos, que desear es un valor fundamental.

Perverso.

Sí, se le fomenta el tenerlo todo y ser diferente al mismo tiempo, el resultado es lo que vemos a nuestro alrededor: niños, adolescentes y jóvenes muy egocéntricos que, en general, no respetan la autoridad.

¿Cómo ejercer la autoridad?

La autoridad se gana si uno tiene la capacidad de decir no sin miedo, sabiendo que es bueno para el niño restringir algunas libertades en un momento determinado.

¿Debemos leer muchos libros de psicología para ser buenos padres?

Los modelos de parentalidad se adquieren viviendo, los adquieres de tus padres.

Entonces repetimos y no avanzamos.

Hay elementos del modelo de tus padres que tú interiorizas pero que afortunadamente vas recreando y comparando con la familia del vecino, de tus amigos o con lo que lees. Así vas creando tu propio modelo.

Eso parece más interesante.

Si vives en un sistema muy cerrado, no tienes posibilidad de comparar y el riesgo de repetición es grande; pero si tienes la posibilidad de vivir en un sistema más abierto, puedes decir: "Esto no es lo que yo quiero".

Resiliencia.

Sí, que emerge de vivir experiencias alternativas, nuevos modelos de identificación. He tenido niños de 5 años en mi consulta que me han dicho: "Yo no quiero ser como mi papá". No todos los hijos de padres incompetentes repiten la incompetencia.

Ese era uno de los absurdos de la psicología: condenar a los hijos que han sido maltratados a ser maltratadores.

Sí, uno de tantos absurdos que yo he denunciado. El 40% de las teorías psicológicas son creencias transformadas en paradigma.

¿Qué más debemos saber los padres?

Que las capacidades fundamentales para ser padre o madre competentes son el apego y la empatía. La investigación en neurociencia muestra que la carencia afectiva y el estrés en la primera infancia provocan una desorganización del cerebro emocional o una atrofia que hace que se reduzcan las capacidades de ser empático.

Por mucho que lo digan los neurólogos, me rebela asumir que a partir de los tres años las cosas no tengan remedio.

Las carencias afectivas y el estrés provocan daños, pero tiene usted algo de razón en que no hay que negar la esperanza, porque el cerebro tiene una plasticidad estructural maravillosa, y yo soy testigo de ello.

También hay mucho niño malcriado.

El buen consumidor tiene poco control de la frustración. Es muy curioso ver a niños que ante un capricho dicen: "¡Es que lo necesito!", han interiorizado que es una necesidad y, a menudo, los padres ceden porque la presión es enorme y tienen poco tiempo para modular el conflicto, ya que el sistema impone que todo sea rápido y eficaz.

Nosotros somos el sistema.

Otro de los valores básicos es el hedonismo, con lo cual, esa parte poco divertida de educar la vivimos mal, incluso como culpa.

¿Presencia y coherencia?

... Y modelos de crianza, hay que abrirse al diálogo con otras madres y padres y con buenos profesionales. No puedes ser un buen padre si no confías en una red social. Otra pauta importante pero difícil es saber que lo que no hacemos bien con nuestros hijos tiene mucho que ver con lo que nuestros padres no hicieron bien con nosotros, y eso nos da la oportunidad de corregirlo.

¿Por qué cree que hay tantos niños con déficit de atención?

Se diagnostica en exceso. El déficit atencional es la manifestación de una mente desorganizada que puede ser por estrés, por carencias afectivas o por exceso de estimulación afectiva, que quiere decir darle al niño todo lo que quiere. De todos los casos diagnosticados, se estima que sólo un 8% tiene que ver con una carga genética.

¿La manera en que tu hijo se comportará en la adolescencia es una lotería?

No, detrás de un adolescente constructivo y feliz hay unos padres que se lo han currado, han estado presentes y han educado.